Aislamiento

Hasta hace no mucho escribía con placer y a un ritmo constante las entradas de esta bitácora, pero desde hace unas cuantas semanas mis intervenciones se han reducido. Resulta inevitable cuando embocas el tramo final de una novela aislarte un poco más, involuntariamente quizá. No es que me haya sucedido nada, y tampoco estoy aburrido de escribir en el blog. Me sigue gustando. Pero a mediados de mes hará un año que empecé el primer borrador de una nueva novela, y esta mañana he finiquitado el penúltimo capítulo. Y uno celebra estar llegando al final de una larga travesía con la arboladura intacta y sin grandes brechas en el casco que amenacen con hundir el barco antes de llegar al puerto, pero también está muy cansado y deja un poco de lado el blog, porque son muchas horas escribiendo y lo que menos te apetece cuando terminas es escribir un poco más, aunque sabes que, como ahora mismo, bastan unas cuantas líneas para disfrutar con la creación de algo distinto, muy corto, aparcando por un rato a los personajes con los que llevas tanto tiempo conviviendo.

Llueve mucho en Sevilla, y aunque como dice el ripio tal vez sea una maravilla, uno ya está un poco harto, sobre todo ahora, que me acabo de comprar una bicicleta nueva y aún no la he podido estrenar. La tengo guardada en una habitación, reluciente, sin una mota de polvo ni una mancha de barro, y la miro como los niños miran a los juguetes que no pueden abrir hasta que llegue un día señalado. Tengo muchas ganas de salir al campo y perderme durante unas cuantas horas, y cuando me asomo por la ventana me acuerdo de los ciclistas que vi un verano en Escocia, protegidos con unos ponchos impermeables, tan habituados a la lluvia que seguro que les daría risa si me vieran asomado a la ventana y lamentarme porque aún no he podido estrenar mi nueva bicicleta.

Tal vez pedalear por el campo sea también una especie de feliz y voluntario aislamiento, igual que sumergirte durante meses en la escritura de una novela. Tan concentrado estaba esta mañana en mi trabajo, que no me he enterado hasta la hora de comer de que han matado a Bin Laden.

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© Andrés Pérez Domínguez, mayo de 2011

Comentarios

  1. Hola ,no te preocupes estas perdonado.Tienes una buena razón para dejarlo (temporalmente ehh)y despues vuelves que me gusta el blog. Y da una vuelta con la bici.saludos Andrés ya me diras el titulo

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  2. Hola, Rosa Mary: pues mira, me he animado y acabo de colgar otra entrada.
    Un abrazo,

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