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Mostrando entradas de junio, 2011

Calor

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Antes era peor. Mis padres me lo dicen siempre cuando me quejo del calor estos días. Es la misma frase que les escucho cuando hace frío. Sonríen, como si yo fuera un ignorante. ¿Frío?, me preguntan, mirándose de reojo, cómplices. Frío era lo de antes. Quizá uno tarda demasiado en valorar lo suficiente, por desgracia, lo que ha recibido de otras generaciones, y a lo mejor solo se da cuenta cuando se queja de la ignorancia ensimismada que suele afectar, o nos parece, a los que vienen después. Hace mucho calor estos días en el sur. Tanto que salir al campo a pedalear, o simplemente a dar un paseo, se convierte en un deporte de riesgo. En Sevilla, anoche, con el sol ya escondido, por fortuna, desde hacía rato, la gente buscaba las mesas de los bares colocadas debajo de los vaporizadores de agua, ese invento que se ha vuelto imprescindible en verano. Tengo que darme una vuelta por algún sitio para ver si coloco uno en mi terraza. En el centro de la ciudad esta mañana la gente buscaba el ai…

La compañía de los solitarios

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Es muy extraño el momento de terminar una novela. En un oficio tan raro, en el que convivesintensamente durante meses con gente que no existe, llegar al final de una novela es como salir a la superficie después de haber estado sumergido durante mucho tiempo, y es como si uno necesitara una cámara de descompresión muy particular para poder adaptarse a un ritmo incómodo, por muy placentero que parezca, en el que desde por la mañana no estés organizándote el día para poder encajar unas cuantas horas inclinado sobre el cuaderno. Es raro, y no es agradable, ni siquiera porque acabe de empezar el verano. Tal vez porque al terminar un nuevo libro uno se siente vacío, o lo asalta una soledad difícil de soportar. Y es que, quién sabe, puede que escribir sea la mejor manera de no estar solo. Hace un rato leía la entrevista con Sam Shepard en El País: “Yo escribo porque es una compañía constante. Llevo mis cuadernos a todas partes. Cuando escribo no me siento solo y necesito esa soledad para esc…

El Rocío

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No me gusta el Rocío, y al escribirlo no puedo evitar una incómoda sensación de disculpa, como cuando digo que no me entusiasma la Semana Santa y que la Feria de Sevilla la soporto a ratos. Entonces, ¿a ti qué te gusta?, me han preguntado muchas veces, como si el mundo no existiera más allá de los farolillos de la feria, las procesiones de Semana Santa o el polvo del camino. Acabo de caer en la cuenta que hace muchos años que ya no escucho esa pregunta tan tonta, a lo mejor porque ser escritor te inmuniza contra la sospecha de ser un andaluz discrepante. Ya sabía yo que este tío era muy raro...Pero no creo que sea el único. Y cada vez que llega el Rocío y veo las imágenes que las televisiones se empeñan en sacar en los informativos o en los programas del corazón, como si les fuera la vida en encontrar el tópico, me pregunto cuántos andaluces arrugarán la nariz, como yo mismo, y mirarán para otro lado, esperando que se pase pronto el bochorno. Visto desde fuera, parece como si todo el …

El pisto de Pepa

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Los lectores de un centro de adultos ―lectoras, en el caso de Palma del Río― suelen ser los más exigentes, los más agudos, y también los más amables y los más sinceros. Después de que yo estuviese en su pueblo el año pasado, las mujeres del centro de adultos de Palma del Río, en Córdoba, han estado trabajando El síndrome de Mowgli.De todas mis novelas, esta, que se publicó en septiembre de 2008 (hace menos de tres años, pero eso, en el mercado editorial, es como decir una década), creo que es la que menos lectores ha tenido, pero, también, me da la sensación, es la más apreciada por mucha gente. La culpable de que las mujeres de Palma del Río la hayan leído ha sido Pepa. El año pasado Pepa me dijo que, como sabía que yo iba a ir, antes quería leer un libro mío. Y el único que tenían en la biblioteca era El síndrome de Mowgli. La portada me chocaba, y el tema no me atraía, me contó, pero a pesar de ello empecé a leérmela. Vaya, siento que te la hayas tenido que leer si no te gustaba, l…

Ni muerto, ni de parranda

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Tengo esta bitácora un poco descuidada últimamente. Tampoco hay obligación de escribir aquí, y ni siquiera lo hago con una periodicidad fija, aunque he descubierto que me gusta mucho, o que me he acostumbrado, y ambas cosas a veces significan lo mismo. Pero no estoy muerto, y tampoco de parranda... Llevo un par de semanas peleándome con mi nueva novela (corregir quinientos y pico de folios a un espacio después de más de un año escribiendo es agotador) y ocupado en otras cosas que nada tienen que ver con mi desempeño literario. Pero sigo por aquí. Y espero dar mucha guerra todavía. El miércoles por la tarde estaré con los lectores de Palma de Río (Córdoba), en la Casa de la Cultura. Ya os contaré.Hasta entonces, a seguir con lo mío, y, como decían mis admirados lobos de Kipling, buena caza a todos...www.twitter.com/aperezdominguez
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