Treinta y tantos veranos

En un viejo álbum tengo una foto que me gusta mucho: es de hace treinta y cuatro o treinta y cinco veranos, en la terraza de un hotel de playa. Como no tengo escáner ―y, también, porque cuando se trata de cosas demasiado personales pienso que es lo mejor― no puedo, o no debo, colgarla en el blog. Es una foto que me hizo mi madre, no sé si por la tarde o a última hora de la mañana, leyendo un tebeo de El guerrero del antifaz, mi héroe favorito cuando era niño. En la foto se distingue la portada del tebeo y, tantos años después, soy capaz de recordar que es el número 138, y que el héroe enmascarado estaba en una aventura en el norte de África junto a los hermanos Kir, a saber: Osmín, Soleimán y Shantal. Shantal Kir, también me acuerdo, llevaba mucho tiempo con la mosca detrás de la oreja porque la princesa Aixa, de quien estaba enamorado, andaba loca, como todas ―la mora Zoraida, la condesita Ana María, y cualquiera que se le pusiera por delante― por el atormentado Adolfo de Moncada, que ocultaba su verdadera identidad bajo una máscara.

De niño, si nos íbamos de vacaciones, apenas estaba un rato en la playa o en la piscina y me aburría. Enseguida estaba deseando subirme al apartamento para leer el cargamento de tebeos que había traído. Me bastaba con eso para ser feliz. Lo que más me gusta de esta vieja foto es que estoy absorto, sentado en la butaca, el pelo y el bañador mojados de la playa o la piscina, el tebeo agarrado como si no existiera nada en el mundo más allá de sus viñetas. Tan ensimismado que ni siquiera me di cuenta de que mi madre me retrataba.

Han pasado muchos años, pero siguen sin gustarme las playas abarrotadas ni los sitios donde haya mucha gente, y aunque vivo a menos de cien kilómetros de una playa estupenda pero demasiado bulliciosa, casi siempre conduzco durante muchos kilómetros para buscar algún sitio con menos veraneantes. Por suerte conozco unos cuantos rincones que todavía merecen la pena, pero sigo sin aguantar demasiado tiempo en la arena o en la piscina. Enseguida estoy mirando el reloj, impaciente porque hayan arreglado la habitación del hotel, para sentarme en silencio y leer. Siempre leer. Mañana es mi cumpleaños y no me queda otra que reconocer que me alegro por no haber cambiado tanto. Que, de alguna manera, el verano de ahora no sea tan diferente al de hace más de tres décadas. Esta mañana, antes de escribir esta entrada, he mirado la foto de ese niño que leía tebeos de El guerrero del antifaz sin poder evitar un escalofrío. Luego se me ha puesto una sonrisa en los labios, he sonreído, sacudiendo la cabeza, y le he dicho, como si pudiera hablar conmigo mismo a través del tiempo, sigue así chaval. Tú sigue así.

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© Andrés Pérez Domínguez, julio de 2011

Comentarios

  1. Te deseo todo lo mejor en tu cumpleaños y que esos recuerdos de tu niñez los lleves siempre en tu memoria.

    Un fuerte abrazo

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  2. Desde que tengo uso de razón, también me gustó leer. Y disfruté como un enano con el guerrero, con Jabato, cap. Trueno, etc. Cuando viví en Algeciras, me gustaba ir por la playa de Bolonia y la de Tarifa. Recuerdo que al principio me molestaba mucho el levante, pero acabé deseando que hiciera viento. Porque así, los turistas no iban, y yo me quedaba solo en el chiringuito leyendo. En fin, feliz verano, Andrés. Un abrazo.

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  3. Felicidades no por tu cumpleaños que lo haré personalmente, sino por tus palabras tan poderosas y llenas de orgullo. Qué arte más fino y simple el tener talento! pero qué difícil conseguirlo!

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  4. No se puede ser más guapoooooooooo!!!! Me encantaría ver esa foto tuya de cuando eras un niño.
    Un besazo guapísimo

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  5. Esa sonrisa tan bonita, que podrías ampliar hasta llegar a ser inmensa, seguro que ya se adivinaba en aquella foto.

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  6. Felicidades por la entrada.
    Anoche releía un capítulo del "Sefarad" de Muñoz Molina y me llegué a sentir un poco imbécil al pensar lo que dirían si supieran de mi carne de gallina, mi bello de punta, mis ojos llorosos y mi corazón encogido, y todo eso sólo por leer lo que estaba leyendo.
    las mejores vacaciones son para leer a cien metros de la playa. La arena, la sal y la crema solar para quien la quiera, que a mí... dame pan y dime tonto. Saludos tocayo

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  7. Vaya memoria que tienes chico,yo también me llevaba mis libros (pero eran más clasicos,el que más me gustó fué.Alicia en el pais de las maravillas.Saludos Andrés ( y felicidades)

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  8. Feliz cumple, hermano! Como ya hablamos en alguna ocasión, yo soy del Capitán Trueno y me hizo mucha ilusión conocer personalmente a su creador, Víctor Mora, hace ya unos años. Un gran escritor, por cierto, cuyos libros se están reeditando en verisón bolsillo en castellano. Puestos a recordar lecturas de verano, recuerdo "Las aventuras de Tom Sawyer" y "El misterio del cuarto amarillo" de Gaston Leroux, que me tuvo enganchado a sus páginas todas las vacaciones. Esas lecturas nos hicieron lo que hoy somos, para bien y para mal.
    Desde la isla, feliz verano Andrés.

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  9. Las mujeres de los tebeos del guerrero del antifaz estaban enamoradas de él. Tus admiradoras lo estamos de ti. Y tus nos haces tan poco caso como el héroe de tu infancia a ellasXD
    Cada año estás más guapo.Muchísimas felicidades campeón.

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  10. ¡¡Felicidades, mi querido Andrés!!

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  11. Muchas gracias a todos por vuestras felicitaciones y vuestros comentarios. Un placer sentirse tan acompañado.
    Abrazos para todos,

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