Entradas

Mostrando entradas de septiembre, 2011

La playa en otoño

Imagen
Basta apenas un rato conduciendo para llegar a la misma playa que hace unas semanas estaba tan abarrotada de veraneantes que sólo me acercaba para visitar a la familia. Aunque en el sur aún se mantiene un calor aceptable, el calendario dice que ya hemos estrenado el otoño, y en la playa la mayoría de los bares y tiendas están cerrados, y en los que aún resisten estos días con valentía o inconsciencia hay tan pocos clientes que una vuelta por el centro comercial tiene algo de fantasmagoría. En la orilla, si uno no vuelve la cabeza para obviar los bloques de apartamentos vacíos, no es muy diferente a estar sentado en una playa desierta: apenas algunas sombrillas muy espaciadas, muy de tarde en tarde un vendedor de relojes que sigue pateándose la arena como si aún no hubiera terminado el verano, siempre con la sonrisa resignada, una mancha blanca en mitad de la cara negra, cuando le dices, también sonriendo, que lo sientes, que no vas a comprar nada.Menos gente todavía en el agua que en …

Unas cuantas cosas que he aprendido (IV): Los editores

Imagen
No tenía muy claro si seguir con esta minisección, pero el otro día leí unas reflexiones del editor Mario Muchnik sobre los escritores y se me ocurrió que un escritor tiene el mismo derecho a opinar sobre los editores. Mario Muchnik en su ensayo El oficio de editor enumera “Las diez impertinencias que un editor no soporta de los escritores”. Quienes leen este blog se habrán dado cuenta, supongo, de que el corporativismo no es lo mío, pero el oficio de escritor ya es a menudo lo bastante amargo y esforzado (y no dudo que el de editor también pueda serlo) como para encima quedarse callado cuando alguien, aunque utilice el fino recurso de la ironía, se burle de nosotros. Decía la agente literaria Carmen Balcells hace años en una entrevista que, por naturaleza, los escritores son seres endiosados y los editores son arrogantes. Yo creo que hay de todo: escritores endiosados y tipos normales; y editores arrogantes y personas amables y atentas. He trabajado con varios editores, y a casi t…

Tetas para Putin

Imagen
Como saben los lectores de este blog, la política me aburre, y uno de los mejores antídotos para el insomnio es ver en el telediario después de comer a cualquiera que aspire a ponernos firmes después del 20 de noviembre. Y es que todo lo que tiene que ver con la política es demasiado gris. El remedio, parece, lo ha encontrado un chaval con tanta imaginación que algún candidato debería plantearse su fichaje: Sam Nickel, un ciudadano ruso, ha convencido a mil mujeres para que dejen tocarse las tetas con la excusa de que después estrechará la mano de Vladimir Putin y le transmitirá toda su energía positiva. Así, como lo cuento. Sin trampa ni cartón. En este vídeo se puede ver la hazaña del chaval: No sé cómo se habrán tomado el asunto los medios de comunicación soviéticos, pero en España que, a bote pronto, parece un país mejor dotado para el buen humor que la fría Rusia, no me imagino a un tipo con una cámara pateándose las calles para pedirles a las mujeres que se dejen tocar las tetas…

El futuro

Imagen
No soy muy dado a la melancolía cuando pienso en el pasado. Algunas cosas duran más, otras duran menos o ni siquiera suceden, y no hay que darle vueltas. Sin embargo, pensar en los años venideros sí me produce cierta angustia, supongo que porque, aunque parezca contradictorio, tengo cierta tendencia a instalarme en la incertidumbre, a no tener un sueldo siquiera, y prefiero no saber lo que me va a pasar mañana. Si algún día inventaran una máquina del tiempo yo no soy de los que viajarían al futuro, sino al pasado. Se me ocurren unos cuantos momentos históricos que me gustaría ver con mis propios ojos. El futuro, no. No me interesa conocerlo. Y tal vez lo agobiante del porvenir es tener una evidencia física de que llegará, invariablemente, aunque todavía falten diez años. Esta tarde he ido a renovar el DNI, y antes de guardar el nuevo documento en mi cartera me quedé un momento en la puerta de la comisaría, mirando mi cara en blanco y negro y mi nueva cita con la policía en septiembre …

100.000 en La separata

Imagen
Ayer, creo, se asomó por esta bitácora el visitante número cien mil. Probablemente no significa mucho, quizá no significa nada, y habrá otros blogs, seguro, con muchas más lectores que éste, pero bueno, cien mil es un número redondo, para mí una cifra considerable, y a lo mejor es el momento de reflexionar un poco sobre esta ventana virtual que mantengo abierta desde hace tres años. ¿Por qué el nombre La separata? Seguro que alguno se lo habrá preguntado. La respuesta es bien sencilla. En la primavera de 2008 llevaba ya varias temporadas colaborando en Punto Radio con un par de secciones en el magazine de mi querido Cristóbal Cervantes. Una de ellas, que se emitía los viernes, en la que opinaba de lo que me parecía, se llamaba La separata y, puesto que se me ocurrió que no estaría mal alargar la vida de los textos más allá de lo que tardasen en perderse en las ondas, el blog podría llamarse igual que la sección radiofónica. Por cierto, el nombre de la sección (y por tanto del blog) no …

Preludio de otoño

Es solo un espejismo porque mañana o pasado, o tal vez el lunes, volverá el calor con la misma insolencia que aparece en cuanto se apartan las nubes, pero da gusto sentarte junto a una ventana y escuchar relámpagos, cada vez más cerca, barruntando lluvia. Estos días que se parecen tanto al otoño, que me gusta tanto, se acabarán enseguida, y muy probablemente ahora que se va vaciando de veraneantes empezaré a visitar más la playa (recuerdo la felicidad de bañarme, con el agua todavía razonablemente tibia, hace un par de años, a finales de octubre), pero ahora el aire se parece tanto al del otoño que no puedo sino apartar un rato los ojos del libro que estoy leyendo (una entretenidísima biografía sobre un personaje que me interesa mucho) y mirar por la ventana.
Hace un rato he hablado con mi madre y me ha dicho que en la playa hay tormenta. Pronto irá para allá, asegura. Ahora el aire se nota más frío y más húmedo, y los relámpagos suenan cada vez más cerca. Me gusta. Y las madres, como…

Banda sonora

Iba a escribir una entrada sobre los músicos callejeros, pero me he acordado de que ya publiqué un artículo sobre este asunto, en diciembre de 2001, en El Correo de Andalucía. Lo copio y lo pego ahora. Diez años después sigo pensando lo mismo, y ahora lo ilustro con este vídeo grabado hace pocos días en Alemania. Espero que os guste.


Banda sonora

De la primera vez que estuve en Nueva York recuerdo una sensación que se ha repetido invariablemente cuando he vuelto a la ciudad de los rascacielos: sólo bastan unos instantes para sentirse muy pequeño, como Gulliver, flanqueado por los edificios enormes, para quedarse absorto mirando los taxis amarillos buscando a Robert de Niro con la cabeza rapada en la película de Scorsese, o sentir cómo lo habita el sonido tranquilizador de un saxo en la calle, unas notas que, después de haberlas escuchado, se da uno cuenta de que también son parte intrínseca de la ciudad que habíamos imaginado aun antes de visitarla por primera vez. De pronto pare…