La playa en otoño
Basta apenas un rato conduciendo para llegar a la misma playa que hace unas semanas estaba tan abarrotada de veraneantes que sólo me acerca ba para visitar a la familia. Aunque en el sur aún se mantiene un calor aceptable, el calendario dice que ya hemos estrenado el otoño, y en la playa la mayoría de los bares y tiendas están cerr ados, y en los que aún resisten estos días con valentía o inconsciencia hay tan pocos clientes que una vuelta por el centro comercial tiene algo de fantasmagoría. En la orilla, si uno no vuelve la cabeza para obviar los bloques de apartamentos vacíos, no es muy diferente a estar sentado en una playa desierta: apenas algunas sombrillas muy espaciadas, muy de tarde en tarde un vendedor de relojes que sigue pateándose la arena como si aún no hubiera terminado el verano, siempre con la sonrisa resignada, una mancha blanca en mitad de la cara negra, cuando le dices, también sonriendo, que lo sientes, que no vas a comprar nada. Menos gente todavía en el agua qu...