El futuro

No soy muy dado a la melancolía cuando pienso en el pasado. Algunas cosas duran más, otras duran menos o ni siquiera suceden, y no hay que darle vueltas. Sin embargo, pensar en los años venideros sí me produce cierta angustia, supongo que porque, aunque parezca contradictorio, tengo cierta tendencia a instalarme en la incertidumbre, a no tener un sueldo siquiera, y prefiero no saber lo que me va a pasar mañana. Si algún día inventaran una máquina del tiempo yo no soy de los que viajarían al futuro, sino al pasado. Se me ocurren unos cuantos momentos históricos que me gustaría ver con mis propios ojos. El futuro, no. No me interesa conocerlo. Y tal vez lo agobiante del porvenir es tener una evidencia física de que llegará, invariablemente, aunque todavía falten diez años.

Esta tarde he ido a renovar el DNI, y antes de guardar el nuevo documento en mi cartera me quedé un momento en la puerta de la comisaría, mirando mi cara en blanco y negro y mi nueva cita con la policía en septiembre del año 2021.

La fecha de caducidad de tu DNI puede ser igual que una sentencia inevitable, una amenaza travestida de broma de mal gusto, la evidencia, quizá, de que no se puede burlar al Destino.

www.twitter.com/aperezdominguez

http://www.facebook.com/perezdominguezandres

© Andrés Pérez Domínguez, septiembre de 2011

Comentarios

  1. Eso, amigo, nos pasa a todos a partir de los 40. Algunos tenemos la manía de empezar a restar en vez de sumar. Yo, tras muchas visicitudes, he llegado a la conclusión de que preocuparse por el mañana es inútil. No vas a poder controlar el futuro por mucho que quieras. Hay que vivir el presente y lo que tenga que venir vendrá de todos modos. Tampoco yo tengo ningún interés en conocer el futuro, que nos condicionaría dramáticamente. El pasado, en cambio, es el único patrimonio con el que contamos los seres humanos, todo nuestro bagaje personal. Somos fabricantes diarios de pasado. No soy de los que piensa que todo tiempo pasado siempre fue mejor, simplemente que ese tiempo, bueno o malo, forma parte de nosotros y por tanto no se puede renunciar a él.
    Abrazos.

    ResponderEliminar
  2. Increible lo que decis Me siento atada a vos con tus palabras
    gracias por compartirlas con nosotros

    ResponderEliminar
  3. Eso nos pasa a todos,no es extraño no te sientas mal por ello .Con no mirar el carnet es suficiente.Buenas noches (sabes mi carnet no tiene caducidad es permanente) y no es una broma

    ResponderEliminar
  4. Gracias por vuestros comentarios.
    Abrazos para todos,

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Las pajas reales (o cómo escribir una felicitación navideña políticamente correcta)

La Teoría de la Relatividad

Un viejo cascarrabias