Tetas para Putin

Como saben los lectores de este blog, la política me aburre, y uno de los mejores antídotos para el insomnio es ver en el telediario después de comer a cualquiera que aspire a ponernos firmes después del 20 de noviembre. Y es que todo lo que tiene que ver con la política es demasiado gris. El remedio, parece, lo ha encontrado un chaval con tanta imaginación que algún candidato debería plantearse su fichaje: Sam Nickel, un ciudadano ruso, ha convencido a mil mujeres para que dejen tocarse las tetas con la excusa de que después estrechará la mano de Vladimir Putin y le transmitirá toda su energía positiva.

Así, como lo cuento. Sin trampa ni cartón. En este vídeo se puede ver la hazaña del chaval:

No sé cómo se habrán tomado el asunto los medios de comunicación soviéticos, pero en España que, a bote pronto, parece un país mejor dotado para el buen humor que la fría Rusia, no me imagino a un tipo con una cámara pateándose las calles para pedirles a las mujeres que se dejen tocar las tetas para transmitir su energía positiva a Zapatero o a Rajoy. Lo que no deja de ser una broma en la que, no nos olvidemos, la participación es voluntaria, me da que enseguida se convertiría en un debate en las tertulias de los medios de comunicación, con demagogos (y cuando uso el plural me refiero a demagogos y demagogas...) soltando un sermón sobre la explotación sexual de las votantes y estupideces varias. No sé, y, también, miedo me da imaginar a Belén Esteban ofreciéndose voluntaria.

Aunque no me digan que no sería divertido asistir al recuento cada noche en el telediario: tantas mujeres se han dejado tocar las tetas para mandarle su energía positiva a Rajoy, tantas tetas para Zapatero... Y los candidatos, mientras tanto, con las carnes abiertas y un ojo puesto en las encuestas y el otro, en fin, ya me entienden...

Y, antes de que se me encabrite alguna lectora: si alguien quiere ir por la calle pidiendo a los hombres que se dejen sobar el paquete para transmitir su energía a los políticos, ningún problema.

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© Andrés Pérez Domínguez, septiembre de 2011

Comentarios

  1. Mientras no nos toquen los cojones (con perdón), porque esos sí que están ya a reventar de aguantar a tanto chorizo. De verdad, cómo está el patio, oye.

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  2. Me parece un un poco ordinario (la verdad )no me gusta para llegar a eso deben de estar muy necesitados pobrecitos.Buenas noches

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  3. Vengo a decirte que cumplí mi promesa, acabo de terminar "El violinista de Mathausen". Te comentaría muchas cosas, escenas que me han impactado, pero me quedo con la del viaje en tren, no creo que la olvide.
    Enhorabuena.

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  4. Gracias por vuestros comentarios.

    Mercedes, me alegro mucho de que te haya gustado El violinista de Mauthausen. Muchas gracias por tus palabras.

    Abrazos para todos,

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  5. Me he reído muchísimo.
    Estoy por salir con un fonendo a la calle y ponérselo a amables voluntarios y voluntarias en la frente, para hacerles un "fonendoencefalograma", auscultando sus pensamientos transmisibles a las más altas esferas (bueeeeeeno, y los no transmisibles también).

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