In time

Voy a ver esta película con enorme curiosidad. Había visto el tráiler hace tiempo y enseguida se me despertó el interés. Me gustan mucho las películas de ciencia ficción, y últimamente había visto una que me gustó bastante, Destino oculto, con Matt Damon. A propósito: me gustaba mucho más el título en inglés, The adjustment bureau, algo así como El departamento de ajustes, que a mi entender define mejor la película pero quizá en español no suena tan bien. Pero, de todas las de ciencia ficción que he visto en los últimos años, incluidas Yo robot y Soy leyenda, por ejemplo, mi favorita es la inigualable Minority report. La primera colaboración entre Spielberg y Tom Cruise, y detrás de ellos la sombra de Philip K. Dick, como en The adjustment bureau. Cada vez que la veo (y ya va siendo hora de darle una vuelta más), le encuentro algún matiz, un detalle que me hace pestañear un instante.

Hablo de estas películas porque In time, sin, por supuesto en mi profana opinión, estar a la altura de Minority report o The adjustment bureau, también es de esa cuerda. He pasado un buen rato, intrigado, nada más comenzar a ver la película, por una sociedad donde la única moneda de cambio es el tiempo, y a partir de los veinticinco años cada uno ha de buscarse la vida lo mejor que pueda para ganar cada vez más tiempo porque, si el contador que llevan en el antebrazo se pone a cero, se acabó. Nunca ha sido tan evidente el dicho ese tan manido de que el tiempo es oro como en In time. Para que unos acumulen siglos bajo las mangas de la camisa otros deben morir jóvenes. Los pobres van corriendo a todas partes mientras que los ricos caminan tranquilamente, con todo el tiempo del mundo para gastar.

Uno va cumpliendo años y se va dando cuenta de que la vida es finita y nada es para siempre, y al ver esta película no es raro preguntarte si demasiadas veces no malgastas esos minutos que nadie te devolverá, si no deberías intentar aprovecharlos, exprimir un poco más los días. Al cabo, la vida que nos queda no es más que un contador digital implacable que todos llevamos tatuado en el antebrazo.

www.twitter.com/aperezdominguez

http://www.facebook.com/perezdominguezandres

© Andrés Pérez Domínguez, diciembre de 2011

Comentarios

  1. Hola que tal te va,pues esa tampco la he visto la tendré encuenta si vi destino oculto y me gustó .Aunque me gusta más tipo años 30,y 40 y si son reales mejor .anuque veo de toda clase .Pero tú casi siempre te adelantas y eso que yo soy cinefila.Muy buenas noches

    ResponderEliminar
  2. Gracias por la recomendación, maestro.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Gracias por vuestros comentarios.
    Abrazos para todos,

    ResponderEliminar
  4. Hola Andrés tiempos sin pasarme por este callejón cultural que es tu blog, mira vi la peli, la reseñe en mi periódico, interesantisima la verdad, pero, unos baches que la hacen de ficción sin sentido, desde cuando comenzaron a nacer los humanos con un reloj en el brazo, por que ocurrió eso, simplemente existe, es algo que no me gusto, esto la convirtió en una peli mas, si hubieran en el guion corregido esto te aseguro se convertiría en un clásico, pero auguro que pronto pasara al olvido. eso la volvió fatua.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Las pajas reales (o cómo escribir una felicitación navideña políticamente correcta)

La Teoría de la Relatividad

François Cluzet