La conspiración

Desde que he llegado de viaje no puedo estarme quieto. Ahora, mientras tecleo en el ordenador, el cielo se ha puesto gris de repente, pero desde que empezó diciembre el sol luce espléndido en el sur de España, en Sevilla encendieron el otro día las luces de Navidad en las calles, y yo, qué queréis que os diga, no puedo evitar buscar cualquier pretexto para dar un paseo, con los auriculares tapándome las orejas, siempre escuchando la radio. Un vicio que me acompaña desde casi siempre, creo.

Alguien hablaba esta mañana en un programa de la Constitución y de las libertades. Quizá estamos tan acostumbrados que no nos percatamos de cuánto hemos avanzado desde 1978. Bastaría ver algunas temporadas de Cuéntame... Pero el día que celebramos hoy me trae el pretexto perfecto (como si necesitase alguno) para hablar de la última película que he visto. Hace un par de días había tres películas que me apetecía ver: Un método peligroso, In time y La conspiración. Cualquiera de las tres me hubiera servido para la noche del domingo, pero hace mucho que difícilmente voy a cines que no sean el Cervantes o el Alameda. Les tengo manía a esos macrocines con tropecientas salas en los centros comerciales, y adoro los cines donde las butacas crujen armoniosamente, como si se desperezaran; los cines donde hasta un ligero olor a humedad y a terciopelo viejo puede resultar reconfortante.

La conspiración la ponían en uno de mis lugares favoritos, así que la decisión estaba clara. Quizá la última película de Robert Redford no sea la más entretenida del año, y con toda probabilidad tendrá muchísimos menos espectadores que Tintín o la cuarta Misión imposible de Tom Cruise que se estrenará pronto, pero siempre es un placer ver los espléndidos Tom Wilkinson, Robin Wright y James McAvoy, que para mí ha sido un descubrimiento en su papel de abogado bisoño que me recuerda a los mejores personajes de algunas novelas de John Grisham. Ya sabéis: joven e inexperto abogado que se enfrenta a corporación poderosa. Pero La conspiración es muy interesante porque te hace reflexionar sobre la importancia de que alguien, hace siglo y medio o ahora mismo, se empeñe en conseguir, cueste lo que cueste, que cualquier persona, por muy culpable que parezca o por muy complicada que sea la situación de un país ―ni siquiera porque acaben de asesinar al presidente―, tenga derecho a un juicio justo y a ser defendida en las mejores condiciones posibles.

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© Andrés Pérez Domínguez, diciembre de 2011

Comentarios

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  2. Querido Andrés. No sé si eres lector del blog Estado crítico, esos que se retrataron al escribir sobre tu VIolinista hace tiempo. Ahora vuelven a cachondearse de ti aunque para disimular escriben "El violonchelista de Treblinka". La reseña la hace J.M. Moraga, escritor Sevillano para más señas.
    Qué casualidad, ¿no te parece?
    Y Alejandro Luque riéndole la gracia. Nauseabundo.
    Te dejo el enlace: http://criticoestado.blogspot.com/2011/11/el-milagro-secreto.html
    La envidia, Andrés, que es muuu malaaaa.
    Un abrazo crack!

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  3. Gracias, Alex, pero no tengo interés. Colgué aquella reseña que hicieron del Violinista en Facebook porque pensé (ingenuamente) que mi obligación era ponerlas todas (las buenas, casi todas; y las malas, sólo aquélla), y recordarás la que se montó.
    Uno escribe, mejor o peor, y, como todo en la vida, habrá gente a la que le guste, gente a la que no, o gente a la que resultará indiferente.
    Si en esa página se ríen de mi trabajo o consideran que soy tan bueno como Faulkner, no es mi problema. Considero que el tiempo es demasiado valioso para preocuparme de buscar lo que estos digan de mí. Mi tiempo y mi esfuerzo prefiero dedicarlos a los lectores. Por eso te doy las gracias, en cualquier caso, por tu amabilidad.
    Un abrazo,

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  4. De nada, maestro.
    Guárdate de quienes se dicen amigos tuyos...

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  5. Hola,me encanta el cine pero esta no la he visto parece interesante ( la tendré encuenta) un metodo peligroso a mi me gustó sobre todo porque fué real al final cuentan que fué de ellos , si te gustan reales y que pasaron a la historia vete a verla.Un saludo

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  6. Tengo que ir a verla también, Rosa Mary. Claro que sí.

    Alex, sé de sobra quiénes son mis amigos, y muy pocos están en el mundillo literario. Aprendí hace tiempo que aquí no se viene a hacer amigos...

    Abrazos para los dos,

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  7. Me permito añadir otro aspecto muy interesante de esta película: y es como desde el nacimiento de USA esta nación aparece con el problema atravesado de poseer al mismo tiempo una democracia solvente y por otro lado estar dispuesto a saltar todos los resortes de la misma, caiga quien caiga, para defenderse. Es un tema bien interesante que creo que Redford ha querido trasladar a la pantalla por su vigencia en estos tiempos.

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