Escribo poco en el blog últimamente. A veces la vida aprieta y no te deja tiempo para mucho más. Pero uno echa de menos decir cosas en este rincón, la incertidumbre de no saber si alguien querrá leer lo que has puesto. Si le interesará quizá.
La semana pasada tuve un encuentro con los lectores en Sanlúcar la Mayor. Si la memoria no me falla, no me reunía con los lectores de mi pueblo desde hacía casi dos años, cuando estuvimos charlando sobre El violinista de Mauthausen. Y aunque le había dicho a Chary, la bibliotecaria, que con la asistencia de un lector ya podríamos tener un encuentro -a los actos literarios apenas acude gente-, me alegro de que viniera un estimable grupo de personas a la biblioteca el otro día para charlar conmigo. Por la mañana estuve un rato en la radio para una entrevista. La dejo aquí, por si alguien la quiere escuchar.
Hablamos de todo en el encuentro. Creo que fueron casi dos horas. Chary me había comentado hace poco que le gustaría que la charla fuera sobre mis cuentos. Al final decidimos que, puesto que mucha gente había leído todos mis libros, sería mejor no ceñirnos sólo a las historias cortas. Me gustan tus novelas, me decía la bibliotecaria el otro día delante de los lectores, pero casi prefiero tus cuentos. No es la primera vez que me lo dicen, y lo cierto es que no sé muy bien qué contestar. No resulta fácil publicar cuentos.
Quizá tengo un perfil demasiado marcado como autor de best sellers desde que publiqué La clave Pinner. Pero no me quejo. Además de El centro de la Tierra, la colección de cuentos que publiqué en 2009, tengo mucho material guardado. Y sigo escribiendo cuentos. Claro que sí. Nunca he tenido prisa por publicar y no tiene sentido cambiar a estas alturas de la película. Con las novelas cortas -probablemente mi género favorito- sucede algo parecido. Tampoco hay prisa.
Pero me estoy desviando, y la razón ha sido porque estos últimos días me he zampado (y disfrutado mucho) un par de colecciones de relatos. Y esta mañana he recibido otra que me apetecía leer desde hace tiempo. El paquete traía un regalo extra que me ha hecho mucha ilusión. Pero de eso escribiré otro día.
Ah, y muchas gracias a Chary y a Marta, las bibliotecarias. Y a Tere, la librera, que estuvo allí con un buen surtido de todos mis libros. Y a todos los lectores que se pasaron el otro día por la biblioteca. Lo pasé muy bien.
De verdad de la buena.
www.twitter.com/aperezdominguez
www.facebook.com/perezdominguezandres
© Andrés Pérez Domínguez, octubre de 2011









