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Mostrando entradas de enero, 2012

Regalo ejemplares de El factor Einstein

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A ver cuándo me regalas tu libro. Es una frase que los escritores estamos acostumbrados a escuchar. No sé mis colegas, pero yo casi nunca regalo un libro mío a quien me la suelta, casi siempre amigos que hace mucho que dejaron de serlo o gente que de pronto parece profesarte un empalagoso cariño repentino aunque antes casi nunca te haya dirigido la palabra. Pero también hay unas cuantas personas a las que nunca consiento que compren un libro mío, y lo primero que hago cuando la editorial me manda unos algunos ejemplares (por cierto, para quien no lo sepa: la editorial no regala los libros al escritor. Se los descuenta en la próxima liquidación. Los que le corresponden a él y todos los que han gastado en la promoción) es dedicarlos, meterlos en un sobre y mandarlo por correo, o incluso llevárselo personalmente a sus casas. Muchas de estas personas tan queridas por mí frecuentan este blog y saben que estoy hablando de ellos.A lo mejor es porque toda mi vida he buscado y comprado los lib…

Sin Facebook

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No sé si un diosecillo virtual la ha tomado conmigo por escribir aquí el otro día que damos demasiada importancia a las redes sociales. Lo sigo pensando (eppur si muove, que diría el gran Galileo), pero ayer, tratando de hacer un cambio en mi perfil personal de Facebook me desaparecieron los 5.000 amigos. Juro que hice todo lo que el ordenador me pedía y seguí a rajatabla, como un soldado obediente, cada uno de los pasos.
Pues nada, que se acabó, no sé si temporalmente o para siempre. Puedo dar de alta otro perfil personal, pero entre que no sé muy bien si podré recuperarlo (he pedido a Facebook que me lo devuelvan) y que me da un poco de pereza empezar de nuevo, prefiero atender a todo el que quiera decirme algo en la página de Facebook, donde ya estaban muchos amigos, o en Twitter.
No, no os vais a librar de mí tan fácilmente...

www.twitter.com/aperezdominguez
http://www.facebook.com/perezdominguezandres

© Andrés Pérez Domínguez, enero de 2012

Morir de aburrimiento

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Será porque no me entusiasma debatir por lo que nunca tendré muy claro si las redes sociales sirven para mucho más que para perder el tiempo. La utilidad que tienen para mí es el contacto con los lectores de mis libros, enlazar estos textos del blog en Facebook y en Twitter y así poder llegar a más gente. Poco más. Pero nos estamos equivocando, creo, y terminamos con la sensación falsa de que no existe nada más allá de Facebook o Twitter. Incluso de Internet. Como si el mundo real estuviera en la pantalla del ordenador o en las paridas que a unos cuantos se les ocurren y, sorprendentemente o no, acaban siendo trending topic en Twitter. Y, a decir verdad, tampoco tengo muy claro que contar con muchos seguidores en las redes sociales signifique un número proporcional de libros vendidos. Creo que no. Los lectores son demasiado inteligentes para eso y se guían por sus gustos, por su propio criterio.Ya sé es una paradoja leer esta entrada del blog después de pinchar en un enlace de mi perf…

Salvaje, sexy, cautivadora

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Ahora que El síndrome de Mowglivuelve a la carga en bolsillo, permitidme que ponga aquí (total, es mi blog, dónde mejor...) esta reseña, la última hasta ahora aparecida de esta novela, creo, en agosto de 2011. Y aprovecho ahora para dar las gracias a Olga por sus palabras. "Salvaje, sexy, cautivadora...De Andrés Pérez Domínguez, os cautivará desde la primera palabra con esta obra llena de talento narrada en primera persona por su protagonista, un exboxeador fracasado que hace al lector cómplice inmediato de su desarrollo y le sorprende con una historia dinámica que comparte con personajes consistentes y bien perfilados. La recomendaría a cualquier edad adulta, para todo género y en cualquier circunstancia, pues contiene las dosis justas de aventura y romance... ...y además, chicas, Rafael Montalbán, que es así como se llama la "pieza" en cuestión, consigue que te enamores al instante de este ex aspirante a Campeón de Europa superwelter. Y es que Andrés, desde luego, ha da…

La noche de los tiempos

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Termino de leer anoche, muy tarde, La noche de los tiempos, de Antonio Muñoz Molina. Tenía en mi estantería la edición de bolsillo que compré hace ocho meses, pero hasta hace unas cuantas semanas no me puse a leerla. A menudo compro libros que sé que leeré pero no los empiezo inmediatamente porque antes tengo otros en cola o porque lecturas más urgentes requieren mi atención. También, una vez empezado, he tardado un poco más de lo que acostumbro en leerlo. Puede que al revés que mucha gente, cuando me gusta un libro prefiero leerlo despacio, como una comida sabrosa que disfruto cucharada a cucharada retrasando el momento de levantarme de la mesa. Por eso las casi mil páginas de La noche de los tiempos me han acompañado en todos los viajes que he hecho en las últimas semanas. Los libros de este escritor no son del gusto de todo el mundo ―no lo son los libros de ningún escritor―, pero, en mi opinión, primero está Muñoz Molina y luego están ―estamos― todos los demás. Hay algo que me gust…

Libros de bolsillo

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Desde septiembre de 2005 no salía una novela mía en bolsillo y, como no lo esperaba hasta el mes próximo, me ha hecho mucho ilusión hoy recibir un regalo adelantado: El síndrome de Mowgli y El violinista de Mauthausen ya están a la venta en bolsillo. SÓLO CUESTAN OCHO EUROS. A lo mejor alguno vendrá a contarme otra vez la cantinela ésa de que los libros son caros... Si están bien editados, con una letra digna y un buen papel, creo que los libros en bolsillo son el mejor argumento contra los agoreros que avisan hasta el aburrimiento sobre la crisis del sector. Los malos tiempos me sacuden como a cualquiera, pero yo compro muchos libros en bolsillo, porque son más cómodos y más baratos, y me da la sensación de que el mercado del bolsillo, sin hacer tanto ruido como el del libro electrónico, está cada vez más desarrollado. Y aún tendrá que desarrollarse más, espero. No digo que el libro electrónico no tendrá su ventajas, porque sin duda las tiene, y seguro que muchas, pero para mí no se…

Una nueva novela y cuatro en bolsillo

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A lo mejor se cumple la profecía maya esa y el mundo se acabará en diciembre, pero yo voy a estar bastante entretenido en 2012. Y, quién sabe, igual sigue saliendo el sol el 22 de diciembre, y lo mismo nos toca la lotería. En serio, los que me conocen saben lo poco que me importan los asuntos esotéricos y los embaucadores que salen en la tele para entretener a los insomnes recalcitrantes. Y como no creo que el mundo se vaya acabar en diciembre, sigo trabajando. El mes que viene Algaida publicará en bolsillo El violinista de Mauthausen. Dos años y cuatro meses después de su primera edición, El violinista va a estar en las librerías en un formato económico, y seguro que muy bien editada.
(El violinista de Mauthausen en El público lee, Canal 2 Andalucía, en junio de 2010):

Lo mismo sucederá en febrero con El síndrome de Mowgli, la más personal de todas mis novelas publicadas, la favorita de mucha gente, y la que, paradójicamente, menos lectores ha tenido hasta ahora. A los lectores que dis…

El topo

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Es una tarde rara la de ayer porque las calles de Sevilla están abarrotadas de gente que parece querer aprovechar el último día de las fiestas, pero en la mayoría de los escaparates los adornos navideños han sido sustituidos apresuradamente por cartelones con el precio de hace apenas veinticuatro horas tachado con un aspa enorme y números más grandes todavía que anuncian las rebajas. No me cabe duda de que el centro esta mañana estará igual de repleto de gente que hace cola en las tiendas y hoy los telediarios abrirán con la misma imagen tópica de cada año el día del pistoletazo de salida de los saldos. Sin embargo, la tarde de ayer se me antoja la mejor para ir a ver El topo, y después de salir del cine pienso que no se me habría podido ocurrir un plan mejor. Ni el más rico roscón de Reyes ―si me gustara, porque no me entusiasma― me habría deparado un rato más feliz. Hoy es sábado, vuelvo a trabajar desde muy temprano, pero no puedo dejar de pensar en lo que vi ayer. El topo es una p…

Borradores

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Anoche llegaron los Reyes Magos, pero esta mañana me he enterado en el blog de mi amigo Miguel Ángel Muñoz de la desaparición del fantástico programa Borradores en la televisión aragonesa. No resulta infrecuente que los responsables de los medios metan la tijera a la cultura cuando de reducir gastos se trata (yo también conduje un espacio de libros en la radio hasta 2009 y la crisis se lo llevó por delante), pero no deja de sorprender que un programa como el de Antón Castro desaparezca de la parrilla. Durante años había escuchado hablar, primero de su presentador, el escritor Antón Castro; luego del estupendo programa que hacía en la televisión aragonesa, Borradores; hasta que yo también tuve el honor de estar allí, hace ahora justo dos años, para hablar de El violinista de Mauthauseny pasar un buen rato con el presentador, al que tenía muchas ganas de conocer. Antón Castro tiene esa rara virtud que aprecio tanto en la gente: es de esos tipos en los que confías nada más verlos, con lo…

Empezando el año

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Ya sé que va a parecer una contradicción: me gusta la Navidad pero me aburre la Nochevieja. Los que me conocen lo saben. Y no es por ser aguafiestas, pero tampoco me gustan las uvas, el champán no me entusiasma y anoche viendo a Anne Igartiburu me di cuenta de que los que se hacen un lío (yo el primero) con el asunto de los cuartos y las campanadas ahora lo tienen más fácil porque en la tele van desapareciendo unos circulitos a la par que hay que tragarse las uvas. Pese a mi aburrimiento acostumbrado de cada treinta y uno de diciembre me acosté tarde viendo la tele, navegando un rato en Internet, leyendo. Ya no me acuerdo. Esta mañana, sin embargo, trabajo desde las nueve: tengo que ajustar algunos detalles de mi nueva novela, oscurecer ciertos rasgos del protagonista y comprobar una vez más los tiempos de varias caminatas por las calles de Madrid. Sé que suena algo obsesivo, pero es lo que hay. Este trabajo es así, y la única manera que yo conozco de sacarlo adelante es no parar de da…