La democratización de la pobreza (II)



Después de colgar la entrada del otro día no pensé que la siguiente tendría que tratar de lo mismo o ser una trágica segunda parte de aquélla. Pero salí de casa el lunes por la tarde y necesitaba sacar dinero de un cajero (sí, los escritores tenemos las mismas necesidades que cualquiera...). Aún no era de noche, pero como estos días está haciendo frío a esa hora ya había un mendigo detrás del cristal. Por puro instinto del que a lo mejor no debería estar orgulloso, pero también porque me daba vergüenza sacar dinero delante de alguien que vive en la calle, no entré, y en lugar de cruzar la puerta me dirigí al cuadrado que estaba empotrado en la pared de la calle, pero no funcionaba. Aún dudaba si entrar en el cajero del vestíbulo cuando un hombre muy bien vestido salió del banco.
-Nos vamos, Paco -le dijo al tipo acostado en la puerta-. Hasta mañana.
-¿Funciona el cajero de dentro?- pregunté.
Respondió que sí, inclinando la cabeza, disculpándose a medias por el invitado inoportuno.
Cubierto de mala manera por una manta, apoyándose en una muleta y sin mirarme a la cara, Paco me pidió dinero en cuanto empecé a manipular el cajero. Negué con la cabeza, me inventé una disculpa, pero no hubiera sido capaz de salir de allí y volver a mirarme la cara delante de un espejo sin dejarle unas monedas. Para un café, me aseguró. O para un bocadillo.
Crucé la avenida, y el empleado del banco estaba en el semáforo, no sé si esperándome, pero me preguntó si al final me decidí a entrar para sacar dinero del cajero. Le conté que sí, y que también le había dejado unas monedas al mendigo.
-Hace un mes era un cliente -me dijo-. Y ahora fíjate.
-¿Qué le ha pasado?
El hombre se encogió de hombros, resignado.
-Lo típico. Perdió el trabajo, tuvo problemas en casa, y ha terminado en la calle.
En fin. Ya lo decía el otro día. En la vida nunca hay que dar nada por supuesto.

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© Andrés Pérez Domínguez, febrero de 2012

Comentarios

  1. Hola ,es una pena que ocurra eso cuando los veo durmiendo en los bancos me me da mucho dolor (y en invierno más ) solo espero no tener que pasar por eso.Buenas noches.

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  2. Una pena pero es el pan de cada dia en nuestro país.

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  3. Por desgracia, lo cuento tal y como sucedió.
    Abrazos para todos,

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