Modas



No pasa nada. O, mejor dicho, no debería pasar nada. Tampoco me gustan Lady Gaga ni las historias de zombis, y por más que llevo toda la vida escuchando que la he probado poco, cada vez que me acerco a los labios un vaso de tónica se me arruga la nariz como si entrase en una habitación sin ventilar. Con el libro electrónico también lo he intentado, pero no puedo. Y acabé preguntándome por qué tenía que intentarlo. Si acaso estaba obligado y no me daba cuenta. Como cualquiera, no acostumbro a comer ni a beber lo que no me gusta; por muchas ventajas que muchos les encuentran jamás le he visto la gracia a las películas de Tarantino ni a las de Almodóvar (salvo tres o cuatro); los ipads me parecen un juguete la mar de chulo y, aunque he visto así a más de uno, no me veo andando por la calle sujetando la pantalla como una pizarra mientras veo una película. Ya sé que no voy a ser original, y además estoy seguro de repetirme porque ya lo he dicho en el blog, en Facebook, en Twitter o donde se tercie: a mí no me gustan los libros electrónicos. Yo lo siento por toda esa legión de fabricantes que nos los quieren meter por los ojos, pero no puedo. Y si me pongo tan pesado con el asunto es porque estoy harto de que me intenten convencer: que si es el futuro, que si es necesario. Que es obligatorio, vaya.


Tampoco entiendo el empeño de las editoriales en darse tortas para sacar las novedades en formato electrónico cuando según los datos (y a mí me parece que se han quedado cortos), el 75% de los libros electrónicos que se leen en España son piratas. No sé si voy camino de convertirme en uno de los últimos románticos, pero yo prefiero el papel. Debo de tener unos cuatro mil libros, y para mí con como un tesoro. Jamás los presto. Soy un maniático de los libros. Lo reconozco. Prefiero regalarlos o perder un amigo. Aunque, pensándolo bien, si un amigo se molesta porque no le prestas un libro, es que no te entiende y quizá no debería ser tu amigo. Hay libros que acumulan polvo en mi estantería durante años hasta que un día los sacas de su aburrimiento para que te hagan feliz, por primera o por cuarta vez. Pocas cosas me gustan más en la vida (excepto unas cuantas que no confesaré públicamente) que sentarme en un sillón cómodo estos días que hace frío y perder la noción del tiempo leyendo, al lado de un buen brasero (jamás olvidaré las horas felices de lectura cuando era un niño frente a la chimenea); leer hasta quedarte medio dormido, quitarte las gafas y sentir el peso reconfortante del libro abierto al colocártelo en el pecho, el lápiz cerquita para subrayar los párrafos que te gustan.


No sé vosotros. Pero a mí, que no me quieran vender la moto.


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© Andrés Pérez Domínguez, febrero de 2012

Comentarios

  1. Hola Andrés,
    No sé si se trata de una moda pasajera o no, pero a mi personalmente tampoco me ha atrapado la idea del libro electrónico (y hay veces que me he sentido obligado a leerlo). Solo el tiempo nos dirá si es el futuro. Pero yo te digo en voz baja (o mejor te confieso a chillidos), que soy un romántico y prefiero el papel.
    Abrazos.
    J.Llensa

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  2. A mí por encima de cualquier moda, lo que me gusta es leer, disfrutar de las palabras, dónde estén escritas es lo que menos me importa. Lo que me gusta del libro electrónico es el poderme llevar todos los libros que quiera, a donde quiera, en el mismo espacio que ocupa uno solo de ellos.

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  3. Saludos Andrés,
    Estoy contigo en que no hay nada más mágico que un libro, la imaginación vuela cuando lo tienes todavía sin leer, vuela mientras lo lees y vuela cada vez que repasas la librería buscando nueva lectura rememorando la historia. Me encanta ver cuánto llevo leído y cuánto me queda por leer, en la pantalla no tienes esa sensación. Supongo que el libro electrónico tiene sus ventajas, todavía no las he descubierto pero creo que seguiré pensando que pierde la lectura parte de su magia. De hecho si no fuera por los avances electrónicos no podría estar hablando contigo.

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  4. No quiero dar la impresión errónea de que abomino de las nuevas tecnologías. Todo lo contrario. Me gusta escribir en el blog y mantengo perfil en facebook y en twitter. Pero no acabo de verle la gracia al libro electrónico.

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  5. Totalmente de acuerdo, me encanta trastear por fb y por los blogs, así que si lo pienso leo bastante ya en la pantalla, pero la prensa y los libros, mmmm... se me resisten, prefiero mil veces pasar las páginas

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  6. Estoy de acuerdo contigo, pero por desgracia la presión de la tecnología y el precio del papel, harán que llegue a ser un objeto de lujo tener una versión en papel.
    Saludos

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  7. Yo me que con el papel , me gusta ver el grosor y sobre todo su portada lo que me queda por leer y verlos en mi estantería.(me encanta )y cuando los miro siempre cojo alguno que tenga si leer y abrir la primera pagina y leer un poquito. Si es un poco más caro pero no me importa .Un saludo Andrés

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