Gordon Gekko


Han pasado veinticuatro años, creo, desde que vi Wall street en el cine, y recuerdo haber grabado en vídeo entonces un reportaje sobre la película en el que Michael Douglas hablaba sobre la ambición. Aquel discurso era una anécdota dentro de una buena película por la que el hijo de Kirk Douglas ganó el Oscar, pero con el tiempo se ha convertido en un referente necesario cuando de tiburones financieros sin escrúpulos se trata.
Greed is good, decía Michael Douglas con esa voz nasal pero extrañamente sugestiva (o no extrañamente, porque es uno de los grandes), y a mí, que me gustaban tanto los idiomas (y me siguen gustando), me empeñé en entenderlo sin subtítulos.
Como me fascinan los malos estilosos de las películas y las novelas también vi la segunda parte no hace mucho, en la que Gordon Gekko salía de la cárcel. Ya no estaba ahí Charlie Sheen, aunque hace un cameo, ni su padre en la vida real y en la ficción. Tampoco había rastro de Terence Stamp, y todo me pareció tan aséptico, a pesar de Michael Douglas y Frank Langella, que la película apenas consiguió arrancarme un bostezo.
Ahora Michael Douglas pone su cara y la de Gordon Gekko para advertir sobre el fraude en un anuncio del FBI. Definitivamente, el mundo es mucho más aburrido.

© Andrés Pérez Domínguez, febrero de 2012

Comentarios

  1. Hola ,menuda memoria tienes ,creo recordar algo de ella .Y esta es la nueva para las carteleras? .Bueno pues mira por donde soy la primera en estrenar esto.(no se me ocurrió nada mejor que comentar )y así lo pruebo esto.Buenas noches Andrés

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  2. Pues sí, Rosa Mary. Has sido la primera en estrenar el nuevo formato. Un honor para mí...
    Un abrazo,

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