Niños sin deberes
Me ha llamado la atención un asunto que ha levantado algún revuelo en
Francia y parece que ahora toca en España. No sé si por convencimiento propio o
porque todo lo que venga de fuera, para variar, por extravagante que sea nos
parece lo más moderno y revolucionario. Resulta que, según alguna asociación de padres (padres y madres, dice exactamente), se está estudiando convocar una
huelga de deberes. Esto es, que durante quince días los chavales no hagan sus
deberes del colegio. Los argumentos en los que se apoya la iniciativa son
demoledores: “el alumnado encuentra en las aulas una enseñanza poco motivadora, poco
práctica y alejada de la cultura audiovisual en la que ha crecido”; “el exceso
de deberes provoca desigualdades sociales”; “los deberes crean
"tensiones" entre padres e hijos,
constituyen "un problema" para muchos progenitores que salen tarde de
trabajar y no disponen de tiempo o limitan la realización de actividades
deportivas, culturales o de esparcimiento.”
Aquí está me parece, en definitiva, la madre del
cordero: no es que nos hayamos vuelto locos. Ni tontos. Lo que pasa es que
somos unos comodones que no queremos renunciar a nada. Así nos va. Me cuesta
creer que alguno de mis compañeros de clase en EGB o en el instituto ―entonces
nos mandaban deberes, y había que estudiar, y no creo que eso haya sido malo
para ninguno de nosotros; ah, y nuestros padres no nos ayudaban mucho― que ahora tienen hijos piensen que la obligación de
hacer los deberes, en su justa medida, no sea más que una forma impagable de
aprender a esforzarse, de acostumbrar a los niños a la disciplina. La lección
más provechosa que tal vez recibirán nunca. Más importante seguro que cualquiera
de esas actividades extraescolares con las que torturan los padres y la
sociedad a muchos niños de ahora, como si fuera una obligación hacer mil cosas diferentes cada día. Cuando alguien me cuenta la agenda tan
apretada de sus hijos desde que salen del colegio me cuesta no estresarme: clases
de inglés, de informática, ballet, fútbol, tenis, balomnano, natación... No digo yo que
no sean divertidas, incluso algunas necesarias. Pero es normal que no tengan
tiempo, ni ganas, de hacer los deberes.
© Andrés Pérez
Domínguez, abril de 2012
Comentarios
Muy interesante esta información que has compartido.
Muchos saludos.
Naty