Marathon man
No crecí leyendo a Cortázar, ni a Borges, ni a García Márquez. Lo escribo y no es una disculpa ni una jactancia. Tardé un poco más en leer a estos tres autores que cito, y en todos ellos, y en muchos más, he encontrado cosas muy apreciables. Otros se jactan de haberse bebido a estos tres y a muchos otros y además desprecian sin pudor las novelas en las que pasan cosas con la excusa de que aparecen nazis o espías sin haber dedicado un momento a leerlas aunque luego escriban sobre ellas para destrozarlas. Me encojo de hombros. Que, por otra parte, es un ejercicio estupendo. Yo de niño leía a Stevenson, a Dumas, a Salgari, y antes de convertirme en adolescente ya había descubierto a Le Carré, a Graham Greene, o las primeras novelas de Follet o Forsyth. Sí, ¿qué pasa? En determinados círculos literarios uno parece tener que disculparse por haber disfrutado con estos autores en lugar de arrugar la nariz con asco o sacudir la mano con indiferencia elitista al decir que jamás ha leído u...