El hombre precavido. Tour de El silencio de tu nombre XXI (Valladolid)
Muy
temprano. No me ha dado tiempo a desayunar siquiera en el hotel porque la
cafetería aún está cerrada, pero ya estoy en el cercanías que me lleva desde
Sol a Chamartín. De tan precavido soy un poco exagerado. El tren de Valladolid sale a las 8,30, pero tres cuartos de hora antes ya estoy desayunando
en la barra de uno de los bares de la estación. No hace tanto frío como imagino
cuando llego a esta elegante ciudad castellana. Viajo solo esta vez. Nuria me
ha preparado una carpeta con las direcciones y los planos para saber cómo
llegar a las entrevistas. Pero casi todos los periodistas son también viejos conocidos
de mi última visita a la ciudad. Acabo sintiéndome como en casa. De la COPE voy
al hotel donde he quedado para otras dos entrevistas. Pido un café, me acomodo
y saco un ejemplar de El silencio de tu nombre, como una consigna secreta. No tarda en acercarse alguien. Otro más
espera. Entre una entrevista y otra salgo a dejarme retratar para La Razón. Un leve pestañeo. Ya estuve en
ese mismo parque, hace poco más de dos años, haciendo exactamente lo mismo. Sonrío
para mis adentros. El periodista de La
Razón me acerca a los estudios de Onda Cero. Da gusto que a uno lo traten
bien.
De
allí me marcho a Punto Radio y después de comer tendré que volver al mismo
edificio para una entrevista en directo en la televisión autonómica de Castilla
y León. Pero no me voy a ir de Valladolid sin darme al menos una vuelta por la
Plaza Mayor. Almuerzo algo rápido. No me gusta comer mucho cuando tengo alguna
entrevista por la tarde. Me da sueño y temo que mis respuestas sean más espesas.
Antes de las cinco ya estoy en los estudios y empieza la entrevista. Aquí la tenéis:
Me sobra tiempo para coger un taxi y
volver a la estación. Hablo con Nuria para decirle que todo está bien y ella me
recuerda que por la mañana tengo una cita en la editorial con Aurora Intxausti,
de El País. Todavía voy a tener tiempo de pasear un rato por el centro cuando llegue a Madrid. Es lo bueno de ser precavido,
supongo…
© Andrés Pérez Domínguez, noviembre de 2012


Comentarios
Lo mismo te digo Rosa Mary. Espero que te guste El silencio de tu nombre.
Abrazos,