El viajero escarmentado. Tour de El silencio de tu nombre XXIII (Santiago de Compostela)
Llego
a Galicia con mucho retraso por culpa de Iberia. Rara vez subo a un avión y no
termino lamentándolo. Después de esperar varias horas en Madrid sin que nadie
me diga por qué, salen dos empleados de la compañía para decirnos que la bodega
del avión no está operativa y que las maletas no pueden viajar con los
pasajeros que no hayamos facturado en Madrid. Como yo facturé en Sevilla estoy
jodido. De nada me ha servido ser precavido y llegar con tanta antelación, como
siempre, porque al final estoy en un apuro. Tampoco me garantizan que mi maleta
vaya en el siguiente avión a Santiago. Pero decido quedarme en Barajas unas
cuantas horas más y cruzar los dedos para que mi equipaje llegue conmigo a Galicia.
En realidad, las horas de espera no me importan porque las distraigo leyendo El río del Edén, la exquisita y última novela
de mi querido José María Merino que he de presentar en Sevilla dentro de un par
de semanas. Salí de mi casa muy temprano esta mañana, y hasta las siete de la
tarde no consigo embarcar para Santiago. Tenía que haber elegido el tren, pero
nunca escarmiento. Al menos la maleta ha llegado conmigo. Cuando la estoy
recogiendo de la cinta una empleada de Iberia está preguntando mi nombre a los
pasajeros. Supongo que estaba en la lista del vuelo anterior y nadie me
encuentra.
Quería
haber ido a la presentación de un libro de Pemón Bouzas en Santiago, pero he
llegado tarde. Apenas tengo tiempo de ir a cenar algo y acercarme a disfrutar de
la sobrecogedora y solitaria belleza de la plaza del Obradoiro. Mañana me espera
un día muy largo y muy provechoso, como siempre que vengo a Galicia, pero aún tardo
mucho en quedarme dormido porque me entusiasma un documental sobre el gran Miliki
en la tele.
©
Andrés Pérez Domínguez, noviembre de 2012


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