Entradas

Mostrando entradas de enero, 2013

Novela madura, vertiginosa y original

Imagen
Eso es lo que dice Javier Velasco sobre El silencio de tu nombre en Todoliteratura.es  Os pego la reseña completa. Espero que os guste.

"El silencio de tu nombre" de Andrés Pérez Domínguez Andrés Pérez Domínguez se ha especializado en thrillers internacionales. Su nueva novela El silencio de tu nombre es la cruz de su anterior obra El violinista de Mauthausen. Ambas obras conforman un universo sobre la Segunda Guerra Mundial donde muchos españoles participaron y pasaron desapercibidos. Ahora es tiempo de conocer la oscura historia de héroes anónimos, aunque sea en la ficción. El silencio de tu nombre es un gran título para una novela, hay que reconocer que el escritor sevillano tiene un don especial para ello. Pero no solo el título es lo importante, la trama es original y potente. La protagonista, Erika Walter, es viuda de un agente secreto alemán que huye a Madrid con un importante legajo de documentos que implican a altos cargos nazis en el exilio. Madrid era un pequeño para…

Seguidores

Imagen
Hubo una época, por extraño que ahora parezca, en la que los escritores no estábamos en las redes sociales. No hace tanto de eso. Escribíamos, publicábamos con más o menos esfuerzo, y nuestros libros, con suerte, encontraban sus lectores. Parece que ya no es así. A primeros de 2008 fabriqué este blog con la intención de alargar la vida de los artículos que entonces leía cada semana delante de los micrófonos de Punto Radio (mi sección de opinión se llamaba La separata, de ahí el nombre de esta bitácora: pero eso ya lo he contado alguna vez). Nunca me ha interesado mucho la tecnología (sigo escribiendo a mano, y con pluma), pero el año pasado alguien me contó que un community manager (son quienes gestionan para otros el marketing on line) me había puesto como ejemplo de escritor que ha sabido gestionar con eficacia su presencia en las redes sociales. Me quedé perplejo, igual que cuando hace tres años el escritor Fernando Marías me dio un premio (para ser sincero, con bastante c…

Uno de los mejores libros del año

Imagen
Amigos, el título no me corresponde a mí, sino a lo que se dice en esta reseña de El silencio de tu nombre aparecida hace poco en el blog Con el alma prendida a los libros. Aprovecho para dar las gracias a Montse por sus palabras. 
Opinión personal Este libro ha sido, para mí, una de las grandes revelaciones del año que ahora acaba. Desde las primeras páginas pensé: "si sigue así, va a llevarse un diez; ni se puede escribir mejor ni contar una historia encuadrada en esa época tan "desconocida" de una manera más amena". Si continuáis leyendo conoceréis el motivo del 9,5 (estoy segura que más de uno habríais hecho lo mismo). Lo que más me llamó la atención del libro fue su título, porque al autor lo conocía, pero no había leído nada de él. A ese título le encuentras su verdadero significado durante la lectura, y si eres una romántica sin  redención, como es mi caso, la primera frase en la que aparece la subrayarás, seguro (pero hacía mucho tiempo que Navarro comprendió,…

Finales abiertos

Imagen
En algunas entrevistas me preguntan por los finales abiertos. Con las prisas y el poco espacio que una página deja para las respuestas suelo decir que si un autor considera al lector inteligente y lo respeta, una buena forma de demostrarlo es dándole la oportunidad de completar la historia por sí mismo. Como muchos lectores también me preguntan por los finales abiertos creo que no está de más abundar un poco en la cuestión. Desde mi punto de vista hay dos tipos de finales abiertos: los de las novelas en las que el escritor no ha sabido o no ha querido rematar la trama y los que, aunque la historia haya terminado, dejan una puerta abierta al lector para que saque sus propias conclusiones. A mí como lector me gustan, sin duda, los del segundo apartado, los libros que no te lo dan todo cerrado y te dejan respirar y reflexionar, los que días o meses o años después de haberlos acabado sigues pensando en ellos; aquellos que tienen tantos finales posibles como lectores, sí; las novelas que…

El chispazo y la espeleología

Imagen
Mi querido José María Merino me dijo una vez que escribir un cuento es como una iluminación mientras que escribir novelas es como hacer de espeleólogo. Pienso mucho en esa frase estos días, sobre todo después de que otro amigo escritor me pidiera hace no mucho un relato para trabajarlo con sus alumnos en el taller de escritura que imparte. Después de leerlo con sus alumnos mi amigo me dio un amable tirón de orejas: se lamentaba de que tenga aparcada mi faceta de cuentista. No dejes de escribir cuentos, Andrés, me decía. En ellos anidan temblores que, muchas veces, no es fácil trasladar a las novelas. Me decía eso y algunas cosas más que mejor me callo. Y la verdad es que tiene razón mi amigo. Hace tiempo que no escribo cuentos, y lo echo de menos. Lo echo mucho de menos. Pero no resulta sencillo encontrar una editorial que los publique dignamente y los distribuya con un mínimo de garantías. En 2009 publiqué una colección de cuentos, El centro de la Tierra, que ese mismo año f…

Dos fotografías

Imagen
Han pasado cuarenta años, o casi, entre estas dos imágenes. La de la izquierda es una de mis fotos favoritas. Recuerdo el momento en que nos la hizo, cuando estábamos a punto de salir para un viaje o una excursión, un viejo amigo de la familia que hace ya muchos años que murió. Me gusta tanto que una vez la dibujé, en carboncillo, y la tengo guardada en una carpeta que ya no abro porque me recuerda que hace demasiado tiempo que no me siento a trazar líneas en un papel por puro placer. Y ya va siendo hora de dibujar otra vez. La de la derecha tiene poco más de un mes y ahora preside el salón de la casa de mis padres. La foto original de la izquierda me la regaló mi hermana hace unos cuantos años, y debe de estar escondida en algún álbum polvoriento, en el fondo de cualquier caja arrinconada en una mudanza. Hace más de dos años que cambié de casa y estos días, al tomar medidas para una nueva estantería que voy a poner porque los libros parecen multiplicarse milagrosamente a mi …

Propósitos

Imagen
Empiezo 2013 apático, como cada enero (y esta vez, además, lesionado), retrasando deliberada y perezosamente la decisión de escoger entre alguno de los proyectos que barajo, ideas que ahora sólo están en mi cabeza o apenas esbozadas en un cuaderno, y que en cuanto las elija convivirán conmigo durante mucho tiempo y pensaré en ellas incluso los días en que no me siente a escribir en mi despacho. Quizá por eso cada vez tardo más a la hora de elegir un proyecto, retraso el inicio de una nueva novela todo lo que puedo, al menos hasta tener la impresión, nunca la certeza, de que me gustará convivir con los personajes y con el mundo inventado durante tantos meses. Pero caigo en la cuenta estos días de que ya he pasado demasiado tiempo sin embarcarme en un proyecto de envergadura, y que aunque El silencio de tu nombre apenas lleva tres meses en las librerías y espero que aún tenga por delante un largo recorrido, ya es hora de ir arremangándome, sin prisas. Ponerme a esbozar una nueva novela…

Scrooge en nochevieja

Imagen
Las Navidades no me disgustan, pero este año se me ha echado encima diciembre sin darme cuenta y las semanas han pasado hasta encajarme en la nochebuena atropelladamente, saltando de un viaje a una presentación, de ahí a un encuentro con lectores y de aquí a una firma de libros. No tengo motivos para estar triste, todo lo contrario, pero este año me he cansado enseguida de las fiestas, mucho antes de lo que suelo hacerlo siempre, y el 25 o el 26 de diciembre ya echaba de menos el verano a pesar de lo poco que me gusta el calor. Quizá me pasa lo mismo que a esos profesores a quienes sus alumnos les parecen cada vez más jóvenes y no quieren darse cuenta de que son ellos los que acumulan trienios. Quiero decir que seguramente las Navidades son las mismas y soy yo el que me estoy haciendo mayor y rompiendo en un viejo cascarrabias. Pero la nochevieja no me pilla por sorpresa, y todas las buenas intenciones que tenía hace una semana se convierten en inconvenientes, en excusas para no acud…