Finales abiertos



En algunas entrevistas me preguntan por los finales abiertos. Con las prisas y el poco espacio que una página deja para las respuestas suelo decir que si un autor considera al lector inteligente y lo respeta, una buena forma de demostrarlo es dándole la oportunidad de completar la historia por sí mismo. Como muchos lectores también me preguntan por los finales abiertos creo que no está de más abundar un poco en la cuestión.
Desde mi punto de vista hay dos tipos de finales abiertos: los de las novelas en las que el escritor no ha sabido o no ha querido rematar la trama y los que, aunque la historia haya terminado, dejan una puerta abierta al lector para que saque sus propias conclusiones. A mí como lector me gustan, sin duda, los del segundo apartado, los libros que no te lo dan todo cerrado y te dejan respirar y reflexionar, los que días o meses o años después de haberlos acabado sigues pensando en ellos; aquellos que tienen tantos finales posibles como lectores, sí; las novelas que, en definitiva, no se acaban nunca. Lo importante, creo, es el camino y no la meta.
Rematar una novela con un final abierto puede resultar desconcertante para muchos lectores y también arriesgado para el escritor. Pero al final el ideal de un autor es escribir las novelas que le gusta leer. Supongo que por eso la mayoría de mis novelas (y también mis cuentos y novelas cortas) dejan una puerta abierta al lector para que reflexione. Me gustaría creer que ninguno de los libros que he escrito se acaba jamás porque la trama puede continuar en la imaginación de cada lector. Puede parecer un poco utópico, pero cuando hablo de esta cuestión en los encuentros con los lectores suelo recurrir a la película Casablanca. Para mí es el final abierto perfecto: la historia está cerrada, pero setenta años después de que se estrenase la película yo me sigo preguntando si Ingrid Bergman regresó a buscar a Bogart a su famoso local después de confesarle a Paul Henreid que seguía enamorada de ese canalla encantador. Sonrío al preguntarme si Bogart y Claude Rains fueron amigos para siempre o aquello no era más que una frase hecha.
Echando la vista atrás, todas mis novelas acaban así. O al menos ésa es mi intención. Lo digo sin la más mínima petulancia. De verdad. Los lectores de La clave Pinner saben de qué hablo (esa falúa Guadalquivir abajo); igual que los de El síndrome deMowgli (Sigo andando...) o los de El factor Einstein (mi querido Altamira sentado mirando el Atlántico Norte) y El violinista de Mauthausen (un personaje sentado en un banco esperando su destino). Lo mismo sucede en El silencio de tu nombre. Por supuesto. Al escribir una novela el escritor es consciente de que, en función de las decisiones que toma, gana unos lectores y pierde otros. Son las reglas. A mí me gustan los finales así. El otro hablaba con mi amigo Gregorio León sobre el final de La noche de los tiempos, de Antonio Muñoz Molina. A pesar de las diferentes interpretaciones que tiene, a los dos nos encanta. Hace poco hablaba en un encuentro con los lectores sobre una novela que me fascina: La piel fría, de Albert Sánchez Piñol. También tiene un final abierto, un bucle infinito. Ya lo he dicho más arriba: uno intenta escribir las novelas que le gusta leer.
¿Y a vosotros? ¿Os gustan las novelas que os dejan un espacio para sacar vuestras propias conclusiones o preferís que os lo den todo cerrado? ¿Pensáis que cualquiera de mis novelas que he mencionado os habría gustado más si no hubiera dejado una puerta abierta por la que pudiera colarse vuestra imaginación?



© Andrés Pérez Domínguez, enero de 2013

Comentarios

  1. Es algo a lo que me tengo que acostumbrar, no sé si es comodidad, poca inteligencia o poca imginación, no sé, pero no suelen gustarme. Si una historia me engancha y me llena quiero saber su final, no quiero imaginármelo.

    Hace poco tuve el mismo debate con unos amigos, uno de ellos decía que no le gusta que como lector o espectador se lo den todo mascado. A mi sí, quiero saber cuál fue la intención del escritor o del director, quiero saber el parecer del padre de las criaturas.

    La última vez que me sentó fatal un final fue con la película "Origen", con una secuencia que prefiero no comentar para no destriparla.

    Una cosa es dejarla abierta y otra es sin terminar. En cuanto a las tuyas, todavía no puedo opinar :-)

    Un abrazo!

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  2. Vaya, Meg. A mí Origen me parece una maravilla. Sobre todo el final. Creo que es uno de los motivos por el que mucha gente aún sigue hablando de ella. Un abrazo,

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  3. Es mi película favorita de ciencia-ficción, ojo, pero eso no quieta que el final me dejase muerta, no quiero interpretar yo si lo que pasa si no llegan a cortar la secuencia justo en ese momento, quiero que me lo digan :-D

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  4. Amigo Andres, como lector y escritor debo decirte que estoy muy de acuerdo contigo en el segundo planteamiento. Yo lo uso en la construccion de capitulos, en el sentido de crear cada capitulo como si fuera un relato corto. El final abierto te da pie a la secuela del capitulo siguiente o la siguiente novela, a la vez que por otro lado finiquitas una historia, y ese fibpnal enlaza con otra que puede o no tener que ver con el inicial.

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  5. Sí, Antonio, pero cuando me refiero al final abierto de una novela no quiero decir que vaya a escribir una secuela. Lo que dices puede mantener la intriga en cada capítulo, pero no sirve, en mi opinión, para el final de una novela

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  6. No tienes porque hacerlo, pero si se debe dejar al lector cierta capacidad de inventio. Quiero decir, cerrar un tema (el central de la novela) y dejar otros abiertos para que el lector piense, que ha sucedido en este o cualquier otro punto. Lo de la secuela o continuacion con los mismos protagonistas es otra posibilidad, aunque cambies tematica. A veces se hace necesario para definir mejor a los personajes e introducir otros nuevos.

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  7. Cuando mencionas a Bogart, recuerdo ese final de "Casablanca" ese archiconocido Siempre nos quedara Paris..... Dejando al espectador con la pregunta ¿Que sucedio en Paris entre ellos? Eso es un genial final abierto dejando cerrada al trama principal

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  8. A mi me gustan los finales abiertos,uno de ellos el de Casablanca, pero el de Origen todavia no lo he encontrado i alguien lo sabe que me lo cuente.

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  9. Hola a todos! A mí lo que me gustan son los finales cerrados, Andrés lo sabe bien. A lo mejor por comodidad o porque quizá no tenga mucha imaginación, no se muy bien el motivo pero es lo que me gusta.

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  10. Pakiba, a mí me encanta el final de Origen. Pero no sé si debo comentarlo públicamente porque puedo destriparlo. Además, creo que ese final tiene muchas interpretaciones.
    Un abrazo,

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  11. Unknown: ¿Andrés lo sabe bien? No sé quién eres. ¿Nos conocemos?

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  12. Andrés soy Marisa, así que nos conocemos bastante, jajaja, pero es que ésto no me deja poner mi nombre no sé porqué

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  13. Ah, Marisa. Pues ya ves que sí puedes dejar comentarios con tu nombre. Es verdad, a ti no te gustan los finales abiertos. Un beso,

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  14. En general como lector me gustan los finales abiertos. Como aficionado a juntas palabras que tengan sentido, considero que son más " cobardes ", dicho con todo el cariño, porque considero que lo que no debe faltar en un final es cierta dosis de sorpresa

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