El camino del éxito



Me han dado un tirón de orejas estos días, privada  y públicamente, algunas seguidoras de Facebook. El uso del femenino está plenamente justificado, puesto que todos los comentarios o mensajes de tal jaez han sido escritos por mujeres. Alguien me mandó una foto de una modelo o actriz italiana con un escote generoso y no pude ni quise evitar reproducirla en mi muro. Salvo cuatro o cinco mujeres que me han recriminado públicamente y alguna que me ha mandado un mensaje privado (y mira que estoy harto de decir que no me escriban mensajes privados porque me angustia no poder leerlos…) amenazándome con denunciarme a Facebook (no sé si esta red contará con una suerte de juez inquisitorial o algo parecido) la mayoría del personal participó de la broma y animó el hilo de los comentarios con guasa o inteligencia, que muchas veces son lo mismo.
Puede parecer que por el primer párrafo de esta entrada me estoy justificando. Pues no es así. Que mi profesión sea la escritura no significa que mi vida tenga que ser triste o aburrida. Creedme: yo hago todo lo posible para que no lo sea. Si a mí me aburre estar todo el tiempo hablando de mi trabajo, entiendo que a mis lectores también les aburrirá escucharme siempre pontificar sobre lo mismo. No me gusta que mis lectores bostecen. Y que alguna vez salgan tetas o chistes o lo que me plazca en mi blog o en mi perfil de una red social no me convierte en un bicho raro, sino todo lo contrario. Y no deprecia mi trabajo. Quienes me conocen, y me refiero a las pocas personas que me conocen de verdad, saben que, cuando no estoy trabajando, procuro estar de broma o al menos sonreír.
De todos modos, cada vez estoy más convencido de que es imposible contentar a todos. Incluso diría que no es deseable. Me pasa también con las críticas. Si no hay dos o tres reseñas negativas cuando publico un libro (aunque quien la escriba no sepa de lo que habla o se note enseguida que ni siquiera ha leído la novela) empiezo a mosquearme. Lo raro sería, y también sospechoso, que todas fueran buenas. Ya he recurrido a Stephen King alguna vez para hablar de eso: en Literatura, igual que en el béisbol, si hay empate, dice el genio de Maine, el punto es para el escritor. Pero escribiendo esta entrada me he acordado de otra frase por lo menos igual de buena que le leí una vez al cómico norteamericano Bill Cosby: “Yo no sé cuál es el camino del éxito, pero el del fracaso es intentar contentar a todo el mundo”.
Pues eso. De momento parece que seguimos por el buen camino…


© Andrés Pérez Domínguez, mayo de 2013




Comentarios

  1. Caramba ,¿no serán monjas? tampoco es para ponerse así.(Me gustan los escotes )lo que pasa es que a ella la queda un poco pequeño ,pero nada más , hablar del pecho de las mujeres es de toda la vida es de lo más normal .Duerme tranquilo











    8

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  2. Isabel Monteagudo15 de mayo de 2013, 13:36

    Empecé a leer uno de tus libros en una de estas librerías-comercio en las que se venden paradigmas de comportamiento útiles para mentes obliteradas, pergeñadas por «autores/as» que por alguna extraña razón creen saber algo de literatura solo porque arrastran a ciertos sectores de personas que quieren imitar su trivialidad categórica: lo cerré a la décima página, entre aburrida e irritada por la miasma de tópicos asnales que caen rodando por una pendiente inclinada hacia la nada y la egótica pretenciosidad (que no alcanza ninguna profusión) de tus contenidos. Pensé que, afortunadamente, el vacío se puede rellenar de muchas formas mejores que leerte. Pero por una de esas lamentables causalidades alguien en Facebook comparte una foto que tú cuelgas en tu blog de una mujer con unos pechos gigantes y siliconados, y ese alguien tiene un contacto, que tiene un contacto… y tú mismo te quejas de haber recibido invectivas públicas y privadas por ello. ¡Jjaaja! Chico, es que lo tuyo es hilarante, no sé si te darás cuenta de que esta mercadotecnia que empleas es visible a veinte parasangas de distancia. En efecto, se sienten atraídos inmediatamente los cuatro grotescos machistas y las cuatro grotescas entre machistas y lameculos que quieren ser como tú. En ningún momento se habla de literatura (que no te conviene demasiado), sino de lo correcto que es o no resaltar las ubres. Las mías no están mal, debo reconocer, pero prefiero pensar (y saber) que antes que mujer u hombre soy, no sé… ¿un ser humano? Y la pregunta que surge, así por las buenas, es ¿qué clase de seguidores tienes que prefieren perder su tiempo leyéndote a ti —hasta esto es dudoso— en lugar de arrostrar a Hesse, a Virginia Woolf, a Fante, a Grace Paley? Y una última cosa, ¿por qué te expresas con la suficiencia orgullosa de un escritor (sin talento) cuando solo eres una muestra más de la mediocridad de una sociedad de consumo que eleva a gente como tú a símbolos culturales? Qué risa, tía Felisa.

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  3. "Ladran, luego cabalgamos"
    Para gustos colores. Las críticas, las constructivas, nos ayudan a mejorar y progresar, las CONSTRUCTIVAS digo el resto como quien escucha llover. Además esta claro que esta persona tampoco es Hesse, Woolf, Gaite, Cela, ... ni siquiera Brown, o quizá si, quizá sea Kafka reencarnado, aún así...
    Como dijo alguien mucho más inteligente que yo " Un sueño es una escritura y muchas escrituras no son más que sueños - Umberto Eco ", por aquí parece que han comenzado a lograr sus sueños.
    Ánimo y adelante.
    Saludos.

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  4. Ah, muchísimas gracias por su comentario, Isabel Monteagudo (si se llama así, que eso está por ver). Me encanta. Si me permite, voy a compartirlo en las redes sociales. Bienvenida a mi blog, y muchas gracias por esas 10 páginas de un libro mío que leyó.
    Y permítame un par de puntualizaciones:

    La primera, que, bueno, si me insulta a mí va con el oficio, y no me queda más que admitirlo. Pero sí le ruego un poco de respeto para mis lectores.

    La segunda, que, puesto que habla de ellos, le diré que no tengo interés en conocer ni el tamaño ni el aspecto de sus pechos. Y creo que mi blog no es lugar más adecuado para publicitarlos.
    Más saludos,

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    1. Hombre, pues yo creo que es un sitio excelente, vaya. Me agrada que las damas hagan ostentación de sus pechos y ya que has dado pábulo a la ostentación de estas dos damas, la sonriente de la foto y la encalibrinada señora o señorita Monteagudo, pues que siga la fiesta.

      Bernardo de Claravall

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  5. Muchas gracias, Camino. Bueno, tener un trabajo con repercusión pública tiene estas cosas. En realidad, me ha hecho gracia el comentario porque retrata a la persona. Lo único que puedo recriminarle es que insulte a mis lectores. Un abrazo,

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  6. ¿Y todo esto porque a alguien no le gusta como administras tu muro de facebook? (y no me refiero a la foto)

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  7. Y digo yo que Isabel Monteagudo, entraría en:
    " librerías-comercio en las que se venden paradigmas de comportamiento útiles para mentes obliteradas, pergeñadas por «autores/as» que por alguna extraña razón creen saber algo de literatura solo porque arrastran a ciertos sectores de personas que quieren imitar su trivialidad " a comprarse un diccionario, que mira que se puede ser rebuscada, la jodía. Con ese nivel de comentarios no sé si hay ser en esta tierra, que cumpla sus requerimientos.

    No entiendo, en realidad no la comprendo nada, pero ¿por qué habla de sus tetas?

    Sin más otra zumbada queriendo llamar la atención, y la descalifico porque hablo en su idoma, para que me entienda.

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  8. Está claro, Ivanna, que quien se expresa así tiene una idea un tanto peculiar de lo que significa escribir bien. Ya digo, el propio comentario la retrata. Pero, ¿y lo que nos reímos? A mí no me ha molestado, lo digo sinceramente. Me ha hecho gracia.
    Yo tampoco entiendo la alusión a sus tetas, la verdad. No sé, lo mismo es otro complejo. A ver si nos los explica...
    Un abrazo,

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    1. Pues yo, ahora si que me voy a leer un libro tuyo!!!

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    2. Tío, te pasas cien pueblos. Mi punto de vista es que no es de recibo dar pábulo a desmesuras tan sonrientes. 'La teta, que en la mano quepa', dijo Salomón. Bueno, y si no lo dijo, debió haberlo hecho. Por éstas. No en vano enaltécese desde antiguo el 'canalillo' y no el Real Canal de Aragón. 'Ay, el canalico de la mia amiga do el alma se solaza en ameno valle de tiernas flores', que cantara Gil Vicente en verso afortunado. Y es que eso que propones no es ameno valle. Es la brecha de Mordor. O sea, que siempre al clásico, que lo que no es clásico es copia, como señalara don Eugenio en un día que tuvo bueno. En fin, ¡Mon Dieu, quelle mostruosité!

      Norberto de España.

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  9. Buenas Isabel, sólo decirte que al igual que tu aguantaste diez páginas del libro de Andrés, yo solo he necesitado diez palabras para ver como prejuzgas a un autor hasta en lo personal.
    En circunstancias normales me hubiera bastado para distinguir a un llamado "troll" o "trolla" o como se diga, pero como no soy como tu y no quería prejuzgar seguí leyendo y mire usted, sorpresa, me encuentro en que lo hace conmigo y con los miles de lectores de este autor. Ahí paré, hasta ahí pude llegar de su tocho infumable.
    Querida, modo cínico OFF, se ha pasado usted diez pueblos, compre más libros y deje de leerlos furtivamente en comercios, siéntese cómoda y con buena luz, lea SU ejemplar, quizás aprenda a prejuzgar primero y a ser mejor persona.
    Porque, a todo esto ¿No estará usted molesta por una foto de una señora? Si es así le pido disculpas, solo una cosa, complejos fuera Isabel o por lo menos no arrastré su dignidad públicamente.
    Un saludo.
    Alejandro Berdejo.

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  10. Alejandro, parece que la Inquisición no ha desaparecido... En fin, mejor no me extiendo. Gracias por tu comentario. Un abrazo,

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  11. A usted Don Andrés. Que horror leerme después de escribir desde un móvil con corrector automático que pone lo que le da la gana, y más con la que esta cayendo.
    En fin Serafín, esperaremos el chaparrón ;)

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  12. Vaya!!! qué miedo por favor,..jejejeje Buenas noches Andrés y gracias, acabo de echarme unas risas con los comentarios....Creo que esta señora se equivoco de autor o libro.:P

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