La foto fálica


Sólo rompo la disciplina marcial de escribir por las mañanas si hay un motivo muy importante. El de hoy merecía la pena, sin duda. Me había escrito Daniel Mordzinski para decirme que se inauguraba su exposición en la Casa de la Provincia en Sevilla y que él andaría por allí, lo que resulta la excusa perfecta para no sentirte culpable por alejarte de los folios y de tu despacho durante unas horas. Además, cualquiera que haya llegado hasta la plaza del Triunfo en Sevilla alguna vez paseando desde la calle Miguel de Mañara sabrá que resistirse es poco menos que imposible.
Con Mordzinski estuve en Sevilla en julio, y ya dejé constancia en el blog de por qué me acabó retratando con una caña de pescar y una pistola de agua en el Guadalquivir. Sus fotos van a estar durante un par de meses expuestas en la ciudad y luego se podrán ver en otros sitios. Os aseguro que merece la pena acercarse. Docenas de instantáneas de las que podrían contarse docenas de historias. El fotógrafo las ha vivido todas y lleva un tesoro guardado. Luis Sepúlveda presentó a Mordzinski y contó que en ciertas tribus indígenas de Latinoamérica existe la creencia de que si uno se deja retratar se arriesga a perder un pedazo del alma. Sin embargo, apuntaba el escritor chileno, cuando Daniel Mordzinski te fotografía sucede justo lo contrario, porque al verte retratado descubres que la imagen te ha aportado algo que no habías visto antes.
Hoy traigo aquí la foto de un servidor que Daniel Mordzinski ha elegido para la exposición. Es, como ya conté en su día también, lo que Enrique de Hériz bautizó como “fotinski”, esto es, la imagen insólita de un escritor, lo que nadie espera ver quizá. Pero después de escuchar a Luis Sepúlveda esta mañana no puedo dejar de acordarme de que Carmen Camacho, que comparte pared conmigo en la exposición en una hermosa fotografía en la que su desnudez queda convenientemente cubierta por sus manos y las letras metálicas de una imprenta, al verme en la orilla del Guadalquivir con la caña de pescar me ha dicho, muy convencida, que la mía no es sino una foto fálica.
Miré la caña de pescar y me eché a reír, pero enseguida le dije que, para ser sincero, si en la exposición había una foto fálica sin duda era la suya...
La cuestión es que Luis Sepúlveda dijo la verdad: por alguna razón misteriosa que ni si quiera estoy seguro de si el fotógrafo conoce, los retratos de Mordzinski te regalan algo que no tenías antes. O que no sabías que tenías...


© Andrés Pérez Domínguez, septiembre de 2013



Comentarios

  1. La mía, ya te dije, sería más bien falificante. Una, que a veces se pone, no irresistible (estoy lejos de eso), pero sí un poquito inevitable... Salud, compañero!!!

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    1. Bueno, fálica o falificante, el caso es que es una foto bonita (la tuya, claro)... ;-)

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