Astérix en los tribunales
La
colección de los tebeos de Astérix ocupa uno de los lugares privilegiados de mi
estantería desde hace un cuarto de siglo, cuando un día de mi santo tuve el
dinero suficiente para comprarla de un tirón y llevármela a casa en una caja
que me prepararon en el Corte Inglés del centro de Sevilla. Había leído las
aventuras del galo una década antes, en un montón de tardes felices en la
biblioteca de mi pueblo, que además estaba en el edificio contiguo a donde viví
unos años de niño: Astérix en Hispania, donde todas las carreteras
estaban en obras y las ciudades en fiesta, y en Hispalis, además, los druidas
celebraban las fiestas encapuchados... Astérix en Bretaña, donde había
unos bardos muy famosos de Liverpool... Astérix en Bélgica, donde los
galos irreductibles estaban enfadados porque Julio César había escrito que de
todos los pueblos de la Galia los belgas eran los más valientes... Lo escribo
de memoria y me dan ganas de ponerme a leerlos todos otra vez. Los miro en la
estantería de mi despacho mientras escribo esta entrada, incapaz de resistirme.
Cuando
los compré tendría unos veinte años, pero quería tener todos los tebeos de Astérix,
los de siempre y los otros que se habían publicado tras la muerte Goscinny, que
aunque habían conseguido mantener el encanto de los personajes ya no tenían la
fuerza y el humor retorcido del guionista. Ahora parece que Albert Uderzo, el
dibujante, y su esposa, han demandado a su hija por violencia psicológica.
Detrás de la denuncia del artista octogenario (cuyos dibujos he copiado miles
de veces desde niño) se embosca no sólo el control de los millones de euros que
devengan las aventuras el galo rubio, pequeñajo y listo, sino también las
miserias de las familias en las que con la excusa de la pérdida de facultades
algunos hijos desagradecidos quieren quitar de en medio a los padres. Qué
lástima que la vida no permita un final tan feliz como en los tebeos.
© Andrés Pérez Domínguez, diciembre de 2013

Comentarios
Con respecto a la denuncia puesta a su hija, pues decir que es una pena que ocurran estas cosas. La vida no siempre nos da lo que merecemos. En este caso, este señor tiene dinero de sobra para mandar a paseo a su hija y contratar a alguien que le cuide bien. Pero, es hablar por hablar, ya que, no conozco los detalles. Lo que si sé es que he disfrutado muchísimo con Astérix y sus aventuras. MI preferido, "Astérix en Bretaña".
Gracias por este momento "Astérix". Aunque sea por una triste noticia.
Un saludo
saludos
Cuando estuve en París la última vez fui a ver el parque con mis nietos y lo pasamos en grande.