McEwan
Pasa diciembre tan rápido como todo lo que te rodea. Además de vértigo te afecta cierto desosiego porque no disfrutas cuanto quisieras de un mes que te gusta: empieza a hacer frío en el sur, por fin, y te encanta la sensación de hielo en las mejillas cuando sales a la calle muy temprano o por la noche. Han pasado casi dos semanas de diciembre y apenas has tenido tiempo de asomarte a ver las luces del centro. Siempre ocupado, trabajando en las últimas correcciones de una novela de la que estás orgulloso pero también se te antoja interminable. Muchos problemas por resolver, y no tienen nada que ver con la escritura , mientras la vida pasa al otro lado y los amigos y los libros, que a menudo se confunden, te esperan, o eso quieres creer. El mundo más allá de las paredes de tu estudio, amigos que hace mucho que no ves y libros que llevan meses, años, esperando en la balda cada vez más abigarrada de la estantería, donde colocas aquellos que quieres leer de verdad, esos que na...