Delicatessen

Eso dicen de El factor Einstein en esta reseña que apareció hace poco en el blog de Daniel Jerez. Aquí os la dejo para que la leáis, si os apetece.

Si queréis disfrutar de una buena lectura os recomiendo esta novela. El factor Einstein es una delicia narrativa que además tiene una trama que engancha y te hace estar en tensión. Una historia de espionaje situado en un momento crucial de nuestra historia: antes de que se inicie la segunda guerra mundial. 
Todo gira alrededor de la posibilidad de que los nazis consigan crear la bomba atómica, pero para ello, los nazis necesitarán infiltrarse entre la comunidad de científicos exiliados de Alemania y otros países para llegar al principal obstáculo: Albert Einstein.
La trama ya de por sí es original y con mucha fuerza histórica. 
Para mí, las ciudades en las que pasa la acción son meros contextos, Nueva York, Madrid, Berlín. No ocurre con otros libros que las ciudades se convierten en un personaje más. 
Ahora bien, lo que da peso a este libro son dos aspectos: el estilo narrativo y los personajes.
El estilo narrativo es de delicatessen. Muy cuidado, descriptivo en su justa medida. Está narrado en tercera persona, centrándose casi siempre en Frida, sin embargo, hay algunos capítulos que este narrador omnipresente sitúa su punto de vista en otros personajes. Esto está muy bien, pues da una pausa al personaje principal.
Y los personajes. ¿Qué decir de ellos? Hay dos principales, pero uno es inmensamente principal. Uno es Alfonso Altamira, un científico español exiliado por motivos de la guerra civil a Estados Unidos. De edad avanzada, con gran sentido de la lealtad, tradicional, fiel y romántico en todo: por su patria, por el amor, por la ciencia. Es un ser entrañable que nos da ganas de darle un abrazo.
Y luego esta Frida von Kleinsberg. La espía alemana que se hace pasar por una física. Es un personaje de una gran fuerza, con carácter, fría, calculadora, patriótica. Andrés se adentra en los pensamientos de Frida y nos permite conocer que piensa y que siente en ciertas situaciones de peligro. 
Hacía tiempo que no leía una novela con un personaje tan fuerte y atrayente. Además, te crea un sentimiento contradictorio, pues te atrae aun sabiendo de su crueldad y frialdad. Para ella, la misión es lo más importante. Vamos, el fin justifica los medios. Pero no solo eso, el personaje de Frida esconde un secreto que cuando es desvelado, aun se vuelve más atractivo. 
Con este personaje te sientes como la polilla que se acerca a la bombilla: sabes que te quemarás, pero su luz te absorbe.
Hay secuencias muy interesantes y juegos narrativos que me han encantado: no tiene desperdicio la narración de un mismo hecho desde dos puntos de vista: desde el de la tercera persona y desde la exposición de ese hecho a Alfonso Altamira.
El ritmo es pausado pero intenso. ¿Cómo se come esto?, diréis. Pues es la sensación que he tenido, ya aunque es una novela de espionaje, es una narración que ahonda mucho en lo que siente o piensa los personajes. Sin embargo, es intenso porque hay una lucha por lograr algo que puede cambiar el curso de la humanidad.
El final me ha gustado mucho. Termina de forma muy coherente, sin florituras, y enlazando muy bien la ficción con el hecho histórico real.
Sin más, tan solo me queda decir que recomiendo mucho y mucho su lectura.

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