España en un post
Mirar las estadísticas de las visitas de un blog puede ser
un estudio sociológico bastante curioso. Cualquiera que administre una bitácora
lo sabe. No es que Internet sea malo o bueno, como sostienen algunos. La Red no
es más que un reflejo de la vida, un lugar donde se repiten los mismos comportamientos
―solidarios, mezquinos, voyeuristas, envidiosos, generosos...―, un espejo de lo
que ocurre al otro lado del ordenador. No hay que asustarse más de lo que uno
se debería asustar en el mundo real.
Las estadísticas, decía. Lo que mueve a la mayoría de la
gente se puede comprobar de una forma precisa en el número de visitas de cada
entrada. No resulta extraño que cualquier post con la palabra sexo en el
texto tenga más lectores que otro en el que cuentas lo que te gusta pasear por
el campo en verano. Y tampoco es raro que una entrada en la quien firma esta reflexión muestra su perplejidad porque Telecinco dedique un programa entero en la
hora de máxima audiencia a glosar la figura ejemplar de Kiko Rivera ―un post
donde también se menciona a Belén Esteban, Rocío Carrasco o Carmen Janeiro―
alcance en dos semanas más de mil visitas. El número de lectores que consiguen
las entradas en las que uno declara con cierta ingenuidad su entusiasmo por El
tango de la Guardia Vieja o las novelas de Philip Kerr protagonizadas por
Bernie Gunther, o las reseñas de los libros propios que el autor de esta
bitácora cuelga para sus lectores, mejor no lo digo. De verdad que sólo conseguiría que los lectores de La separata pensaran que soy un
mentiroso. Lo mismo pasa con una entrevista, la muerte de Paco de Lucía o la
recomendación de la última película de David Trueba. No me quejo. Es lo
que tenemos y no queda otra que asumirlo. Simplemente, como haría un notario, levanto
acta de lo que hay: España en un post. Ni más ni menos.
© Andrés Pérez Domínguez, julio
de 2014

Comentarios
Gracias a Dios hay muchas y agradables excepciones.
Saludos.