La isla mínima
Salto felizmente estas semanas de un estreno español a otro. Después de ver El niño , incluso antes de ir a verla, me picaba la curiosidad por la nueva película de Alberto Rodríguez . Aun sin quererlo, no podía evitar compararlas anticipadamente, puesto que eran dos historias de policías que suceden en Andalucía . Localismos aparte, de los que no soy amigo, es de celebrar que un par de películas cuyas tramas suceden al sur de Despeñaperros hayan suscitado tanta expectación. Salí de la proyección de El niño encantado, con el orgullo castizo que uno siente cuando un español te demuestra que aquí se puede hacer lo mismo que al otro lado del océano con la décima parte de dinero y el triple de talento. Pero me mosqueaba un poco que el listón estuviera demasiado alto y cuando fuese a ver La isla mínima no fuera igual. Me equivoqué. Anoche, cuando aparecieron los créditos, tenía la sensación de haber disfrutado una obra maestra . Ya sé que mi calificación podrá parecer excesiva a ...