¿Un escritor famoso?

Seamos serios: ¿son famosos los escritores? Si nos atenemos a la definición de fama en el diccionario de la RAE, puede: “Opinión que la gente tiene de la excelencia de alguien en su profesión o arte”. Pero la fama de los escritores es muy pequeña si se la compara con la de los actores, cantantes o futbolistas. Y está muy bien que sea así. Si no, sería insoportable, creo.

Hace unos pocos días un chaval me hizo una pregunta que me ha empujado a reflexionar sobre el asunto, aunque mi respuesta fue sonreír, amable, que es lo único que se me ocurre cuando me pasan estas cosas para no quedar como un idiota o un pedante.
Hace casi dos décadas, cuando mi nombre y mi foto empezaron a salir en la prensa por haber ganado algunos premios literarios, más de uno, convencido de lo que decía o porque se suponía que era lo que había que decir, me soltaba una frase que escuché muchas veces: te vas a hacer famoso. Al principio me molestaba en explicarlo (antes me molestaba en explicar cosas que ahora no me preocupan): no me interesa la fama, repetía siempre. En serio. No niego que resulta halagador que los demás reconozcan tu trabajo, sobre todo si llegar a fin de mes depende de que a los demás les guste lo que haces, pero mis esfuerzos se encaminaron siempre (se encaminan) a tratar de hacerlo cada vez lo mejor que pueda. El próximo libro es un reto nuevo, diferente. Las presentaciones multitudinarias (las pocas veces que son multitudinarias), las entrevistas en la tele y en la radio o las firmas de libros no son más que las miasmas del oficio de escritor, y cuando suceden (si suceden) duran tan poco que no hay que tomárselo en serio. Uno se encierra durante dos o tres años y luego sale a contarle a la prensa y a los lectores su trabajo. Y vuelta a empezar. Parece asquerosamente prosaico, pero así es como funciona esto. Quedarse sólo con las veces que uno sale en la tele en lugar de con las horas que pasa encerrado en su despacho es como pensar que detrás del momento en que el deportista que sube al podio para recoger un trofeo no hay años de esfuerzo y sacrificio. Demasiado esfuerzo y demasiado sacrificio.

Contaba más arriba que el otro día paseaba por el campo con mi perro. Llevaba una gorra, gafas de sol, iba a lo mío. Me encuentro con una familia que también pasea a su perro y dejamos que nuestras mascotas se saluden cuando uno de los chavales, muy educado, se dirige a mí: ¿Señor, puedo hacerle una pregunta? Por supuesto, le digo. ¿Es usted un escritor famoso?





© Andrés Pérez Domínguez, octubre de 2014

Comentarios

  1. Tienen éxito en su campo pero no son un número de masas a tener en cuenta ya que no tienden a ser demasiado escuchados en algunas entrevistas o programas de televisión, además las personas que leen es muy menor en comparación a los actores, músicos o deportistas aunque el grado de fama de todos sea el mismo

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