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Mostrando entradas de enero, 2015

Dossier de prensa

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Os dejo esta entrevista que ha encargado la editorial Alianza para el dossier de prensa de Los perros siempre ladran al anochecer. Echadle un vistazo, si os apetece, pues en ella se cuentan algunas claves de la novela
Los perros siempre ladran al anochecer (entrevista)
“Estoy convencido de que la principal razón por la que alguien dedica su tiempo a leer ficción es para disfrutar. A mí me gustan las novelas que cuentan historias, los libros en los que pasan cosas, los que me emocionan y al terminar de leerlos me falta tiempo para recomendarlos. No puedo sino intentar transmitir a mis lectores el mismo entusiasmo.”
Andrés Pérez Domínguez
"Ésta no es una historia de fantasmas. Una historia de terror, de las que dan tanto miedo cuando las ves en el cine y oyes a los espectadores gritar o tal vez reírse para espantar el miedo. Pero no. Ojalá fuera así. Por desgracia, la nuestra, la de Clara y la mía, es una historia real y no de fantasmas."

Nueva novela en las librerías, un par de añ…

Un Pérez Domínguez desconocido

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Esto es lo que dice Rubén Soriano de un servidor y de Los perros siempre ladran al anochecer en muchamasliteratura.com Aprovecho esta entrada para agradecerle sus hermosas palabras sobre mi trabajo.
"Es cruel. Son crueles. Los instantes posteriores (y utilizo el término en plural porque ese momento se alarga convirtiéndose en muchos) al término de la lectura de un libro pueden machacar la mente de tal forma que la persona que intenta escribir sobre él sufre como si de una locura se tratase, buscando desesperadamente el remedio a tal maraña de imágenes, ideas, pensamientos que se ciñen a una línea de visión atemporal y que hacen que todo el libro inunde la existencia. No hablo de caos literario, ni de maldad cualitativa, ni de malintencionados propósitos hacia el que escribe, o hacia aquel que disfruta de esa lectura. Me refiero a la intensidad emocional, psíquica, real, que una lectura puede proyectar en una mente abierta a experiencias, vidas, y sentimientos. Y en este caso que n…

The newsroom

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Se acaba la serie The newsroom y aunque me da un poco de pena también hay que celebrar que la trama no se haya estirado hasta aburrir a los espectadores. Parece que The newsroom tuvo críticas desde la emisión de la primera temporada en Estados Unidos y hasta Aaron Sorkin, el creador, tuvo que pedir disculpas al gremio de los periodistas por no haber reflejado una imagen acertada de la profesión. Pero es normal que una serie sobre periodistas no guste a los periodistas, igual que a menudo las series de médicos o de policías incomodan a los médicos y a los policías. A lo mejor una serie que contase la vida y milagros de un escritor no me parecería ajustada a la realidad. Pero un creador no tiene por qué levantar acta de la realidad. Para eso están los notarios. Un creador debe conocer el mundo sobre el que escribe y a partir de ahí inventar. Por eso conviene que los creadores de las series sobre médicos, policías, periodistas y escritores no sean médicoas, policías, periodistas ni escri…

La cara B

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Mañana sale a la venta Los perros siempre ladran al anochecer. Por fin. El matiz no es un adorno, sino el resoplido al llegar a la meta después de haber sudado la camiseta, la satisfacción impagable de no haberte rendido. En diciembre hizo siete años que concluí esta novela, en octubre cinco que resultó ganadora de la primera edición de un premio que el huracán de las crisis o la desidia de los organizadores se llevaron por delante. Entonces andaba metido en los últimos coletazos de la promoción de El violinista de Mauthausen y arremangado hasta los codos en la escritura de El silencio de tu nombre, conque encontrar una editorial adecuada para Los perros siempre ladran al anochecerno era una prioridad, y la experiencia me ha enseñado que, cuando mis libros no están armados con una trama de espías desencantados y una intriga sostenida a ser posible durante quinientas páginas ―y vaya por delante que soy el primer defensor de novelas con espías desencantados e intriga sostenida durante q…

Piropos

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Nunca he sido un piropeador. Mejor dicho: nunca he piropeado a una mujer a la que no conozca. Ya saben, lo típico, ir por la calle y decirle lo guapa que es. Cualquier ocurrencia que rebase lo mínimo que se despacha en respeto puede resultar ofensiva. Hasta ahí lo entiendo, y tampoco me importaría partirle la cara a nadie, o que me la partieran, si hubiera de restablecer el honor a una mujer ofendida en mi presencia. Pero según Ángeles Carmona ―de quien hasta ayer no había tenido noticias―, presidenta del Observatorio de la Violencia Doméstica y de Género ―organismo que también desconocía, lo admito, y que presumo necesario para cosas más importantes que calibrar cuánto pitan los oídos de las mujeres al escuchar ciertos piropos―, aunque el piropo sea bonito, bueno o agradable, se trata de una auténtica invasión que hay que erradicar. No sé si Ángeles Carmona -que, por cierto, después de ver sus fotos me parece una mujer atractiva- se ha quedado tan ancha después de decirlo o luego ha r…

Lo inesperado

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He dormido regular por los fuegos artificiales y los petardos de los chavales -que no me gustaban de niño y de mayor siguen sin gustarme- y por un resfriado traicionero que me obliga a estar encerrado. Me visto igual que para una expedición polar y salgo a dar una vuelta con Mowgli. La mañana del uno de enero tiene un aire inevitable de película postapocalíptica. Hasta los perros parecen tener resaca, porque ninguno ladra cuando pasamos por la puerta de su casa. No me gusta hacer planes, pero en las calles desiertas empiezo a pensar en los asuntos de los que habré de ocuparme este año recién estrenado: una novela corta que estará en las librerías en pocas semanas, un registro al que no tengo acostumbrados a mis lectores, y la curiosidad y la incertidumbre siempre agazapadas. ¿Gustará? ¿Juzgarán los lectores la obra por sí misma o será imposible que no la comparen con otras novelas mías? También, la semana próxima empezaré a dar un último repaso a la novela que me ha tenido ocupado des…