El payaso Trump


   
Los sesudos analistas políticos sostienen que el primero en saber que nunca llegará a ser presidente de los Estados Unidos es el propio Donald Trump, sobre todo si, como parece, la rival demócrata será Hillary Clinton. Los más optimistas están seguros de que ni siquiera alcanzará el premio menor de la nominación repúblicana. Yo tampoco creo que Donald Trump vaya a ser siquiera el candidato republicano, pero tengo mis dudas sobre si cada mañana al mirarse al espejo no sonríe prematuramente mientras se afana en dominar su pajiza cabellera bravía y descuenta otro día más para sentarse en el despacho oval.
Negar que Donald Trump es un hombre de éxito, esa suerte de self made man tan admirado en Estados Unidos, sería tan estúpido como admirar los exquisitos modales que gastan él, sus escoltas y algunos de sus seguidores más fieles cuando un periodista de origen mexicano le formula una pregunta incómoda (en España no estamos acostumbrados, pero a menudo la obligación de un periodista es hacer preguntas incómodas). Quizá el problema de Trump sea haber tenido éxito levantando rascacielos en Manhattan. Por alguna extraña razón, a veces un empresario millonario y esforzado de pronto piensa tener la solución de los males del mundoproblemas complejos que de pronto parece imposible que nadie se haya dado cuenta de lo fácil que resultaría arreglarlos si se aplicasen sus fórmulas. Y mucha gente se deja arrastrar por esa corriente que tiene mucho de megalomaníaca. Pero los votantes de Donald Trump no tienen por qué avergonzarse: antes pasó en Italia, con Berlusconi, y quién sabe que habría ocurrido en España si el castizo Jesús Gil de las cadenas de oro y el jacuzzi hubiera extendido su reinado más allá de los límites de Marbella.

© Andrés Pérez Domínguez, agosto de 2015

Comentarios

  1. Muy buen análisis, aunque me gustaria hacer una puntualización, como Madrileño que soy: Jesús Gil podria ser lo que fuere, pero nunca un castizo. Ser castizo es una forma simpática de entender la vida, con optimismo ante los problemas e ingenio en las palabras que se eligen al hablar. Me niego a aceptar que el de Hontoria, con sus cadenas de oro, sus maneras poco educadas (hasta liarse a mamporros en la Liga de Futbol Profesional) sean de un castizo. Hay quienes se confunden que hablar con tono chulesco sea de un castizo. Los madrileños de pro no somos así.

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    Respuestas
    1. Por supuesto, Alfonso. Faltaría más... Pero en el diccionario de la RAE, segunda acepción, se puede leer esto sobre "castizo": típico, puro, genuino de cualquier país, región o localidad.
      En ningún momento he hablado de Madrid y no me gustaría ser malinterpretado...
      Gracias por opinar.

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    2. Es que y a pesar de la acepción de la RAE el termino castizo suena inmediatamente a algo que es muy mio y que aprecio. De todas formas, tampoco creo que Jesús Gil se ajustara a lo que muestras como castizo. Si fue típico, más bien de la clase de gente que se especuló y gano mucho dinero con prácticas sospechosas. No quiero pensar que esto sea genuino de los Sorianos, que a algunos conozco y se alejan de su arquetipo, afortunadamente. Un saludo

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