Las pajas reales (o cómo escribir una felicitación navideña políticamente correcta)
Queridos amigos y queridas
amigas, seguidores y seguidoras de las redes sociales, del blog, lectores y
lectoras de mis libros, padre y madre, hermana (no estoy discriminando, disculpadme,
pero sólo tengo una hermana), sobrino y sobrina, cuñado y cuñada (si es que la
tengo y no lo sé), tíos y tías, primos hermanos y primas hermanas, primos
segundos y primas segundas, compañeros escritores y compañeras escritoras,
escritores que me caen bien y escritoras que me caen bien, escritores que no me
caen tan bien y escritoras que no me caen tan bien, ex novias (lo siento, pero
aquí no puedo poner el masculino por más que me empeñe), compañeros y compañeras
de tatami, editores y editoras que publican mis libros, correctores y
correctoras que arreglan mis errores, jefes de prensa y jefas de prensa de las
editoriales que se dejan las pestañas para promocionar las novelas que escribo,
periodistas y periodistos que dedican su tiempo a leer mi trabajo y a
entrevistarme, comerciales y comercialas de las editoriales que surten a los
distribuidores y a las distribuidoras, libreros y libreras que colocan mi obra
en los escaparates de sus establecimientos: os escribo para desearos a todos y
a todas, sin excepción, una feliz Navidad y que los dioses os sean propicios y
las diosas os sean propicias en 2016; que Papá Noel o Mamá Noela os traiga
cuanto deseáis, y que si ni Papá Noel ni Mamá Noela os convencen, que sean
los Reyes Magos o las Reinas Magas quienes os hagan felices el seis de enero,
pero en este caso nos os olvidéis de entregar vuestra carta a los pajes reales, y
también, cómo no, a las pajas reales.
© Andrés Pérez Domínguez,
diciembre de 2015
Comentarios