Paco Camarasa

Cuando todavía me lamentaba por la muerte de Philip Kerr me he enterado de que también se nos ha ido Paco Camarasa. Qué jodida casualidad que las últimas entradas que escribo en el blog sean dos necrológicas. Mucha gente no sabrá de quién hablo. Sin embargo, para otros ―lectores, sobre todo― Paco era el librero de referencia en España, un país donde hay más escritores que lectores: cada día tengo menos dudas. Su librería Negra y criminal era lugar de paso obligado para todos los autores que de alguna manera ―aunque sea tangencial o esporádica, como en mi caso― nos hemos acercado al género en nuestras obras. Sólo lo vi unas pocas veces, pero siempre fue amable y generoso conmigo. La primera vez, en una Semana Negra de Gijón, al frente de su puesto de libros en el festival asturiano. Le dije que quería comprar una de esas camisetas negras molonas con el nombre de la librería serigrafiado. Para tener una, me dijo, has de venir un día a la librería y te haremos una foto. La foto me le hice unos años después en la puerta del mítico y peculiar local de la Barceloneta. Su mujer, Montse, fue quien me inmortalizó. Era un honor ser retratado y formar parte del álbum de Negra y criminal. Por mucho tiempo que pasara, Paco Camarasa siempre recordaba tu nombre y te regalaba un abrazo al saludarte. Un San Jordi me lo encontré en la Rambla, muy temprano. Yo había salido a dar una vuelta antes de que empezara la locura de las firmas, como el general que se asoma a reconocer el terreno antes de la batalla. Paco ya estaba allí, antes que nadie, ordenando los libros de su chiringuito. Estuvimos hablando un momento y me deseó suerte. 
Me gusta tanto la Barceloneta, donde estaba la librería de Paco y de Montse, que la he sacado en dos novelas. Durante la promoción de una de ellas me acerqué a saludarlo. En la otra, por desgracia la librería ya no estaba. No me cabe duda de que Paco Camarasa y su Negra y criminal tienen mucho que ver con que me guste tanto pasear por ese barrio pintoresco asomado al Mediterráneo. La próxima vez que pase por Barcelona volveré a darme una vuelta por allí. Pero ya no será lo mismo 

 © Andrés Pérez Domínguez, abril de 2018

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