El último rincón
Fui un niño solitario y feliz. Quiero creer que ahora soy un adulto solitario que no ha dejado de ser un niño y también, en la medida de lo posible, feliz. Una de las ventajas de haber sabido desde muy pronto estar solo es la capacidad de aguantarte a ti mismo, que no es poco. Mucha gente necesita escapar de los demás y sobre todo escapar de sí misma, que se parece bastante al espanto por estar solo. Cada uno es como es y mis respetos para cada cual, sólo faltaría. Pero como sólo soy un experto en mí mismo, y a menudo me asaltan las dudas sobre eso, puedo afirmar que siempre he encontrado un rincón para refugiarme cuando las cosas se ponen feas . No tiene por qué ser un sitio, aunque ayuda, claro. A veces bastaron los libros y las películas. Todavía siguen bastando, y que dure. Otras, los dibujos, dar largas caminatas o perderme unos días. Durante buena parte de mi vida fue el karate, ahora también lo es el yoga; o la bici. Y escribir, claro. Escribir , sobre todo, por muy cansa...