Vicios ocultos (segunda temporada)
Algunos finales deberían prohibir una segunda temporada. El de Vicios ocultos pertenece a esa categoría, pero quién se resiste al sonido de las monedas cayendo en la máquina cuando sabe que basta pulsar otra vez el botón. A pesar de la prevención por no malbaratar el buen sabor de boca de la primera, empiezo con mucha curiosidad, y ganas, la segunda. La disfruto, sobre todo porque no quiere parecerse a la primera, porque intenta ir un poco más allá. No debió de ser una tarea fácil para los creadores, pero ese Gastby moderno con ecos de Tom Ripley que interpreta el guaperas de James Marsden (el Cíclope, para quienes vimos X Men ) es un hallazgo para quitarse el sombrero. Me sobra el último episodio. Aunque entiendo que no quiere sino impulsar la trama hacia la tercera temporada, que ya parece estar en camino, me dieron ganas de levantarme y pedir la hoja de reclamaciones si no fuera porque yo en lugar de pedir la hoja de reclamaciones prefiero golpear con discreción la ...