Depuración
Creo que era en Cómo se cuenta un cuento donde García Márquez revelaba algo importante sobre el oficio: el dilema al que se enfrenta un escritor cuando algún pasaje que ha escrito le gusta mucho pero se da cuenta de que no funciona en la arquitectura de la trama. Hay que romperlo, decía, por mucho que duela. Cito de memoria, pero matizaba el colombiano que duele mucho el primer día, el segundo menos, el tercero menos todavía y luego ya uno ni se acuerda. Recomendaba también tirar esos pasajes para no caer en la tentación de recuperarlos. Lo último nunca lo he conseguido, para qué os voy a engañar, pero suscribo todo lo demás. Me acuerdo hoy de esto porque he pasado todo el día peleándome con un capítulo largo. Pueden dar fe quienes desayunaban en la misma terraza que yo. Me gustan los capítulos largos y los párrafos largos, lo conté en la última entrada de esta bitácora, pero 42 páginas son demasiadas y la paciencia de los lectores es limitada. Hasta la mía lo es. Lo di por terminado ...