Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2003

Lo que abrigan mis colores

Imagen
A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Letizia

Como ya sabrán todos ustedes, nuestro príncipe se nos casa. A principios del próximo verano. Se nos casa así, con una periodista rubia, sin habernos preparado antes para la noticia. A mí me parece estupendo que se case, que sea feliz y que, de paso, nos fabrique un nuevo príncipe de Asturias, pero a los solteros don Felipe nos ha hecho una faena, una faena de las gordas: a los impares nos ha dejado sin excusas; nos hemos quedado sin argumentos. Hasta la fatídica tarde de uno de noviembre, cuando alguien me preguntaba por una hipotética boda me encogía de hombros y ponía al príncipe como ejemplo de los hombres españoles: treintañero, soltero y sin compromiso. Pero qué va. Se acabaron los argumentos, y a muchos nos ha cogido con el paso cambiado. No lo quisimos creer el año pasado, cuando se terminaron las obras de su nueva residencia y nuestras madres dejaban con toda la intención el periódico abierto con las fotos de la casa nueva del príncipe sobre la cama, a ver si captábamos la indi...