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Mostrando entradas de febrero, 2015

Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

¿Para cuándo la próxima?

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Cuando parecía que Harper Lee iba a pasar la historia de la Literatura por ser la autora de una única novela nos enteramos de que, cincuenta y cinco años después de Matar a un ruiseñor , pronto se publicará otro libro suyo. Ignoro los motivos por los que la novelista norteamericana se ha pasado cinco décadas y media sin entregar un artefacto narrativo a la legión de lectores que a lo largo del tiempo ha cosechado la historia protagonizada por el abogado idealista Atticus Finch . Es cierto que cuarenta millones de ejemplares vendidos y Gregory Peck metido en la piel del héroe tranquilo de tu novela te regalan la libertad para hacer lo que te plazca, incluso no volver a escribir. Pero se me antoja que Harper Lee habría elegido el mismo aislamiento si Matar a un ruiseñor hubiese pasado desapercibida y Hollywood no se hubiera fijado en ella. Cuesta imaginarla en esta época, con la sobrexposición a la que están sometidos los escritores en las redes sociales , lo extraña que r...