Sobre mí
Bienvenidos a mi bitácora.
Creo que para hablar de mí debería pegar aquí lo que pone en la solapa de mis
libros. Es lo que mejor me define como escritor. O al menos es lo que me gusta
pensar. Después de eso os cuento un poco más.
“Nací
en Sevilla, el mismo día que Neil Armstrong ponía el pie en la Luna. Hace
bastantes años lo dejé todo para dedicarme a inventar historias. Muchos
pensaron que estaba loco, otros que era un valiente, pero tal vez es que no
tenía otro sitio a donde ir.
Desde
entonces he ganado algunos premios y he publicado varios libros: las novelas La bailarina de San Petersburgo (2021), Los dioses cansados (2016), El
silencio de tu nombre (2012), El violinista de Mauthausen (2009,
Premio Ateneo de Sevilla y finalista del Premio Espartaco de Novela Histórica
en la Semana Negra de Gijón), El síndrome de Mowgli (2008, Premio Luis Berenguer),
El factor Einstein (2008) y La clave Pinner (2004, finalista del
Memorial Silverio Cañada en la Semana Negra de Gijón); las novelas cortas Los
perros siempre ladran al anochecer (2015 -Premio Iberoamericano "La Espiga Dorada" en 2009), Los mejores años (2002, Premio
José Luis Castillo-Puche) y Duarte
(2002, Premio Tierras de León); las colecciones de cuentos La letra pequeña (2019, finalista del premio Setenil), El centro de la
Tierra (2009, finalista del premio Setenil) y Estado provisional
(2001, Premio Ciudad de Coria); y el relato Ojos
Tristes (2001, Premio Internacional de Cuentos Max Aub).
Estoy convencido de que la principal razón por la
que alguien dedica su tiempo a leer ficción es para disfrutar. A mí me gustan
las novelas que cuentan historias, los libros en los que pasan cosas, los que
me emocionan y al terminar de leerlos me falta tiempo para recomendarlos. No
puedo sino intentar transmitir a mis lectores el mismo entusiasmo.”
Pues de eso se trata. De escribir. Llevo ya muchos
años dedicado a este oficio tan raro y todavía me sigue haciendo ilusión contar
historias. Si alguna vez la pierdo o mis lectores deciden que ha llegado el
momento de dejar de serlo, me dará pena abandonarlo, pero tampoco se acabará el
mundo por eso. Siempre digo que hasta aquí he llegado, y no puedo sino estar
más que satisfecho. Al principio, cuando llevaba ya mucho tiempo escribiendo,
no me conocía ni me leía nadie, así que haber publicado libros, ganado premios,
conseguido lectores y pagado hipotecas es mucho más de lo que esperaba de este
oficio. Cuando tu mayor ambición en la vida es un lugar tranquilo
donde poder leer en paz todo resulta mucho más sencillo.
No tengo manías a la hora de escribir, no soy un
bohemio ni vivo atormentado: tres tópicos que he descubierto que mucha gente da
por supuestos en quienes nos dedicamos a inventar historias. Me esfuerzo por
estar en paz conmigo mismo y con los demás y en no hacer daño a nadie, lo que
significa que no me gustan los líos ni las polémicas, aunque a veces no me quede
más remedio que meterme en algún jaleo del que suelo arrepentirme enseguida. No
acostumbro a hablar en público de otros escritores, ni siquiera en privado, y
si alguna vez lo hago es para elogiarlos. %2Bcubierta.jpg)
No sé qué tipo de escritor soy. Cuando me presentaba
y tenía la suerte de ganar certámenes de narrativa corta, quienes me leían me
consideraban un cuentista. Muchos de ellos siguen pensando de mí que sobre todo
soy un escritor de relatos que extrañamente ha encontrado a la mayoría de sus
lectores gracias a las novelas. Cuando publiqué La clave Pinner algunos
dijeron que era un autor prometedor de narrativa de intriga e histórica y quizá
eso ha decidido un poco mi destino y las tramas de otros libros. Lo mismo
dijeron cuando se publicó El factor Einstein, que se me daban bien los thrillers.
Poco después vio la luz, por fin, El síndrome de Mowgli, que había
escrito inmediatamente después de La clave Pinner, y entonces me
empezaron a catalogar como autor de novela negra. Al año siguiente se publicó El
violinista de Mauthausen, y en algunas reseñas se hablaba de Pérez
Domínguez, el autor de narrativa histórica. 
Con El silencio de tu nombre,
según los críticos parece que sigo siendo un autor de novelas de suspense con
tintes históricos que pueden suceder en contextos internacionales o no, pero en los que suele haber una perspectiva española y además
tienen una fuerte carga política. Puede ser. Pero, como decía un poco más arriba, en realidad no sé muy bien qué tipo de escritor soy. Si acaso, sólo aspiro a alcanzar la categoría de buen escritor, sin etiquetas. O al menos el mejor escritor que yo pueda ser. En realidad, las novelas deberían clasificarse en tres categorías: buenas, malas y regulares. Todo lo demás (la época en la que suceda la trama, el género al que pertenezcan o el número de páginas que tengan) me resulta accesorio.APD, septiembre de 2013



Comentarios
No me llames tiquismiquis, pero te has dejado un "que" en la primera estrofa : "...debería pegar aquí lo ... pone en la solapa de..." Estas cosas pasan. Borra mi comentario si quieres :)
Por aquí andaré. Saludos.
Eric Kruszewski
Un saludo cordial
Mi correo electrónico es : eric.kruszewski@laposte.net
De antemano gracias