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Mostrando entradas de octubre, 2004

Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Espías de la derrota (José María Pozuelo Yvancos, ABC, 23 de octubre de 2004)

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Acostumbrados como estamos a que la novela de espías transcurra en los países del frío, de donde han surgido la buenas, como las que escribieron Graham Greene o Le Carré, nos asalta con esta nueva novela una sorpresa, muy grata: por fin el género ha escogido una atmósfera española, y no las que serían esperables, Barcelona o Madrid, sino Sevilla, que esta novela recorre con formidable paso de quien la conoce bien, por Triana, el puente de San Telmo, barrio de Santa Cruz, Alameda, calle Sierpes, etcétera. Y sin costumbrismo fácil, sino una Sevilla muy bien allegada como escenario plenamente verosímil para la trama. Estamos en plena Segunda Guerra Mundial, y los aliados urden una estratagema para engañar a los alemanes acerca del lugar y momento en el que se producirá el desembarco de Normandía. El accidente de un avión y la muerte de quien puede llevar información tan preciosa para la suerte final de la contienda hace recaer las miradas en Miguel Carmona, militante comunista que se enc...