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Mostrando entradas de junio, 2002

Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

La silla de ruedas

Es un día de junio, un día entre semana. Un día de esos que, si hay sol, cualquier playa, por muy atestada que pueda estar en julio o en agosto, se antoja un paraíso que cuenta con resignación las jornadas que faltan para ser invadido por legiones de toallas, de carnes ansiosas de rayos ultravioleta y litros de bronceador que se diluirán en el mar para confundirse con la espuma del rompeolas.Pero hoy apenas hay nadie en la arena: no más de una docena de privilegiados y, junto a la orilla, dejándose acariciar por la rompiente, una silla de ruedas vacía.Nadie, por muy fuertes que sean sus brazos, puede arrastrar sin ayuda una silla de ruedas desde el paseo marítimo hasta la orilla: la arena es demasiado blanda y enseguida el centenar de metros que separa el mar de la civilización se convierte en un abismo insalvable. Acabo de sentarme en la toalla y ya estoy buscando al dueño de la silla. A mi lado, un matrimonio de sexagenarios mira el mar protegido bajo una sombrilla, con el aburrimien...