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Mostrando entradas de junio, 2002

Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

La silla de ruedas

Es un día de junio, un día entre semana. Un día de esos que, si hay sol, cualquier playa, por muy atestada que pueda estar en julio o en agosto, se antoja un paraíso que cuenta con resignación las jornadas que faltan para ser invadido por legiones de toallas, de carnes ansiosas de rayos ultravioleta y litros de bronceador que se diluirán en el mar para confundirse con la espuma del rompeolas.Pero hoy apenas hay nadie en la arena: no más de una docena de privilegiados y, junto a la orilla, dejándose acariciar por la rompiente, una silla de ruedas vacía.Nadie, por muy fuertes que sean sus brazos, puede arrastrar sin ayuda una silla de ruedas desde el paseo marítimo hasta la orilla: la arena es demasiado blanda y enseguida el centenar de metros que separa el mar de la civilización se convierte en un abismo insalvable. Acabo de sentarme en la toalla y ya estoy buscando al dueño de la silla. A mi lado, un matrimonio de sexagenarios mira el mar protegido bajo una sombrilla, con el aburrimien...