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Mostrando entradas de junio, 2018

Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

El día de mañana

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Me siento delante de la tele a ver El día de mañana con el prurito de curiosidad y la aprensión inevitable de haber leído la espléndida novela de la que procede. Antes estaba muy al día de lo que se estrenaba. Ahora, no sé si porque cumplo años o por la saturación de oferta, presto menos atención. No tenía ni idea de que se había rodado una serie a partir de la novela de Ignacio Martínez de Pisón . La historia de Justo Gil , ese inmigrante que llega a Barcelona en los sesenta y para sobrevivir acaba convirtiéndose en confidente de la policía , merecía una película , o mejor, una serie , ese formato tan de moda ahora pero que no siempre está a la altura de las expectativas. No es éste el caso, desde luego. No sé si los seis episodios que ha dirigido Mariano Barroso recibirán la atención y el reconocimiento que deberían, pero El día de mañana es una de esas series que veo y me falta tiempo para recomendar: ya lo he hecho con unos cuantos amigos que sé que la disfrutarán...

Generosidad

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Hace un cuarto de siglo les dejé a mis padres un cuento que había escrito. No a un amigo , no a una novia . A mis padres, con mucha vergüenza . Tantos años después, siguen leyendo todo lo que escribo, en cuanto lo doy por finiquitado, antes incluso de mandárselo a mi agente . Mi padre es el primero, porque lee más rápido, tanto que rara vez advierte la presencia de una errata . Luego llega el turno de mi madre, lápiz en mano. Ella tarda más, relee cada párrafo, subraya lo que no entiende y marca implacablemente las incorrecciones que yo, viciado de tantas lecturas, he sido incapaz de ver. Es un acto de generosidad , sobre todo. A menudo regalo libros, pero no acostumbro a dejar los originales porque, de alguna manera, es obligar a que te lean y al mismo tiempo esperar que sean benévolos contigo. Por eso sólo se los doy a mis padres y a algunas personas muy queridas y muy cercanas que insisten ― puede que también con generosidad , sin que les apetezca mucho ― en leer lo que ac...

Cuando te llega el turno

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No soy famoso. Vaya esto por delante. Cuando la ironía cotiza a la baja y las redes sociales se convierten en el altavoz de quienes leen a la ligera y a menudo sin entender lo escrito, conviene aclararlo. Tengo un trabajo público , con cierta repercusión, salgo en los medios de comunicación cuando publico un libro pero, dados los índices de lectura , si no eres un autor superventas ― y ni siquiera así ― , son muy escasas las probabilidades de que te reconozca un lector por la calle. Tiene sus ventajas, no crean ustedes. A pesar de todo hay gente que te conoce, que sabe quién eres, incluso sabe dónde vives o conoce a tus amigos. Como cualquiera, a veces te equivocas, te presentan a quien no te conviene e incluso hablas lo que no debes, y los modales de alguien que creías inofensivo de pronto devienen en los de un extorsionador : no me gusta cómo me has mirado y voy a hablar mal de ti, si no contestas a mis mensajes voy a dejar de leerte; como me he dado cuenta de que no eres el...