Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2018

Lo que abrigan mis colores

Imagen
A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Pensar un poco más

Imagen
Pensar un poco las cosas antes de decirlas debería ser tan sencillo que uno cree tontamente que bastaría respirar hondo o apretar los labios un instante antes de meter la pata, pero descorazona observar que casi nunca sucede y lo único que te queda es la resignación silenciosa, con suerte, o sólo el silencio la mayoría de las veces. Por desgracia a menudo estás rodeado de quienes no piensan un poco o a lo mejor ni siquiera piensan. Puesto que debe de ser una epidemia, procuras no culparlos, y humillas los ojos también para no perder amigos o acaso para no sumar enemigos porque de estos siempre los hay aunque no te esfuerces en merecerlos. Escuchas desde siempre, y sobre todo en los últimos tiempos, a gente que odia todo lo catalán ― la lengua, el   Barça , hasta las canciones de Lluís Llach y el pan tumaca ― por una costumbre confusa casi siempre heredada y sobre todo apenas razonada; con algunos amigos catalanes ocurre justo lo contrario, y “ España nos roba ” se convierte ...

Salvar a Pepe

Imagen
Los domingos de agosto no son los días más animados si no eres aficionado a buscar un hueco donde colocar la sombrilla en la playa o a los atascos kilométricos. Acomodarte en tu sillón favorito para ver una película o releer las aventuras de los arponeros de Nantucket son opciones tan legítimas y tan placenteras que más de una vez te preguntas si la vida no es lo que te pasa entre los libros y las películas o mientras esperas el momento de hacer las maletas y largarte a un sitio donde, si es posible, no hayas estado nunca. Caminar también es otro de los placeres veraniegos: una lesión molesta ― ¿cuál no lo es? ― me impide ir a entrenar estas semanas, pero como no me puedo estar quieto echo un pie detrás del otro cada día hasta que, como quien no quiere la cosa, en plan conejito de Duracell , me zampo doce o quince kilómetros entre olivos, naranjos y terrones abrasados por el calor. Como un remedo de explorador , me gusta embocar caminos secundarios. Unas veces descubro atajos...

Tanta gilipollez

Imagen
Ayer no me reconocí. Fue apenas durante un pestañeo, pero se me hizo largo. Estaba en la sala de espera de un hospital, acompañando a una persona muy querida para que la viera un médico. Ni un asiento libre cuando llega una mujer joven y guapa empujando un cochecito con una niña. La cría, preciosa, tenía el brazo escayolado. De una forma automática, los modales machistas que no puedo borrar de mi educación, por más que lo intento, me ordenaron levantar el culo y ofrecer mi asiento a la recién llegada. Pero me lo pensé. Había una razón. Y no se trata de un excusa, palabra. Sólo unos pocos días antes, la joven socorrista de un hotel me regaló una mirada de odio cuando tuve la maldita idea de hacerme a un lado y empujar la puerta para dejarla pasar a la piscina. Un amigo se reía cuando se lo conté. Hay que tener cuidado con esas cosas, Andrés, me dijo. Yo procuro evitar la amabilidad con las mujeres. No quiero problemas. Te guste o no, así están las cosas. Pero es que no puedo evitar...