Entradas

Mostrando entradas de abril, 2007

Lo que abrigan mis colores

Imagen
A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Los antitaurinos

  Querido Cristóbal: como sabes, a mí ni el fervor religioso, ni las procesiones, ni siquiera los farolillos de la Feria me encienden el alma, pero hoy voy a romper una lanza a favor de los toros, fíjate, de las corridas. Ya sabes que el ánimo es tá un poco revuelto estos días, con la temporada en su punto más alto en la Maestranza y los antitaurinos con pancartas en el Paseo Colón. Que si más Cultura y menos tortura, o algo así. Yo mismo lo vi el viernes pasado. No eran muchos la verdad, y se comportaban con bastante civismo.  Y el caso es que yo voy de vez en cuando a la Maestranza para ver una corrida, Cristóbal, y te aseguro que, desde la primera vez que fui, cada vez que me asomo a la arena de la plaza siento la misma felicidad al ver el albero na ranja , el colorido del tendido, la misma emoción al escuchar al toro inmenso, majestuoso, resoplar en mitad de la plaza y un nudo en la garganta cuando suena la música en mitad de una buena faena. Yo no sé si tendrá valor lo que digo...

Carta a un malnacido

 Querido Cristóbal: hoy no te voy a contar esta separata a ti, ni a los oyentes. No. La carta de hoy se la voy a dedicar al malnacido que me adelantó la otra noche, en una curva, como si la línea continua no existiera o como si las luces del coche que venía de frente no fueran más que un espejismo. Como pude frené y me hice a un lado, conteniendo la respiración, mientras el conductor que venía de frente giró bruscamente para no toparse con el valiente al que, no te voy a mentir querido amigo, no le deseo nada bueno.  Así que este comentario de hoy se lo brindo a él, Cristóbal, que a lo mejor nos está escuchando. Se lo dedico a quienes son como él: a los que adelantan en los cambios de rasante, a los que no tienen reparos en ponerse al volante de un coche estando borrachos, a los impacientes que no pueden esperar a que los semáforos se pongan en verde para atravesar un cruce, a los que te dan ráfagas en la autopista, pegados al culo como si les fuera la vida en llegar cinco minutos ant...