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Mostrando entradas de julio, 2003

Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

En la esquina, el paraíso

Empieza agosto y desde mi ventana veo las colas de coches que se dirigen por la autovía en busca de la playa. Empieza agosto y nosotros, unos cuantos tipos raros, nos quedamos aquí, de guardia, para hacer el verano más agradable. Pero déjenme que les diga una cosa. Si no tuviera que estar hablando delante de un micrófono tampoco creo que me encontrase metido en uno de esos coches que veo desde mi ventana. No creo que fuera uno de los millones de personas que empiezan hoy con ilusión sus vacaciones, uno de esos que tal vez aguanta con resignación las horas de coche que le quedan para disfrutar del paraíso veraniego. Y es que resulta que el paraíso no tiene por qué encontrarse al final de la autopista, o colgado en el escaparate de una agencia de viajes, en forma de palmera, playa de arena blanca y agua transparante. Como en el título de la última novela de Mario Vargas Llosa, El paraíso en la otra esquina, el paraíso puede estar tan cerca que tal vez por eso no nos damos cuenta de que l...

Los cantamañanas

Los cantamañanas Conviven con nosotros todo el año, pero en verano, igual que el calor y los grillos, igual que las luciérnagas, las hormigas o las avispas, parecen multiplicarse. No es que en invierno esténn aletargados y canten sus hazañas en la intimidad de sus hogares, librándonos del tedio o del bostezo, qué va. Lo que pasa es que cuando hace frío salimos menos y no nos damos cuenta de que existen, de que están ahí. Pero basta de ser críptico, pues no es ésa mi intención. Hoy voy a hablar de los cantamañanas, aquellos que no saben callarse, o que sí saben callarse pero no lo hacen porque sencillamente no les da la gana. Los hay de muchos tipos, pero a mí, así, de golpe, se me ocurren unos cuantos: los que te cuentan su vida sin que les hayas mostrado interés o buscan tu aprobación al protestar airados en la cola del supermercado cuando la cajera novata se equivoca con el cambio de un cliente. El cantamañanas ¾o la cantamañanas, porque la mayoría de los defectos no son femeninament...

Aburrimiento

Se celebra estos días en Gijón la Semana Negra. Durante la Semana Negra, que en realidad dura diez días y que tampoco es del todo negra puesto que cada año se muestra más saludablemente abierta a otros géneros, escritores y aficionados se reúnen en esa hermosa ciudad del norte para intercambiar ideas, intervenir en debates, asistir a tertulias o simplemente por el gusto de charlar o tomar una cerveza con quienes comparten estas aficiones culturales. Por una de esas casualidades que se dan tantas veces en la vida, la Semana Negra de Gijón se ha inaugurado un día después de que el presunto asesino del naipe se entregase en la comisaría de Puertollano y a buen seguro que tendrán un tema del que hablar. Culpable o no, la confesión de Alfredo Galán hiela el espinazo por su claridad estremecedora. Según se deduce de sus palabras, el motivo por el que mataba a sus víctimas era para demostrar -para demostrarse a sí mismo, quizá- lo fácil que resulta cometer un asesinato y, según vamos sabiendo...

Aburrimiento

Se celebra estos días en Gijón la Semana Negra. Durante la Semana Negra, que en realidad dura diez días y que tampoco es del todo negra puesto que cada año se muestra más saludablemente abierta a otros géneros, escritores y aficionados se reúnen en esa hermosa ciudad del norte para intercambiar ideas, intervenir en debates, asistir a tertulias o simplemente por el gusto de charlar o tomar una cerveza con quienes comparten estas aficiones culturales. Por una de esas casualidades que se dan tantas veces en la vida, la Semana Negra de Gijón se ha inaugurado un día después de que el presunto asesino del naipe se entregase en la comisaría de Puertollano y a buen seguro que tendrán un tema del que hablar. Culpable o no, la confesión de Alfredo Galán hiela el espinazo por su claridad estremecedora. Según se deduce de sus palabras, el motivo por el que mataba a sus víctimas era para demostrar -para demostrarse a sí mismo, quizá- lo fácil que resulta cometer un asesinato y, según vamos sabiendo...