Entradas

Mostrando entradas de enero, 2022

Oye, chaval

Imagen
A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Burocracia

Imagen
La experiencia me dice que cuando alguien te plagia no sirve de mucho haber pagado una tasa y entregado una copia en la ventanilla correspondiente, pero la cuota de ingenuidad o esperanza que me queda (y ah ora que lo escribo no estoy seguro de que ambos sustantivos no sean sinónimos) me lleva siempre a registrar un libro antes de enviárselo a quienes decidirán su futuro. Llevo un cuarto de siglo peregrinando al mismo sitio. Nunca me ha atendido la misma persona (no sé si registrar obras literarias es una tarea muy estresante o tan aburrida que los funcionarios acaban pidiendo la baja o solicitando otro destino más entretenido) y casi siempre en la entrada hay un mínimo de tres mendas (a veces cinco), informándose concienzudamente sobre las noticias en un periódico o charlando (cuando no había teléfonos inteligentes ni redes sociales); o informándose concienzudamente sobre las noticias en sus móviles o chateando (desde que hay móviles y redes sociales). En los viejos tiempos dejabas tu...

La alarma interior

Imagen
He aprendido unas cuantas cosas durante tantos años jugando a imaginemos. Una es que, aunque puedes sentarse a pensar hasta que aparezca una historia, es mucho mejor cuando viene a buscarte. Suele ocurrir de la forma más inesperada: caminando, en la ducha, durante una conversación, observando a los clientes de un bar, leyendo o viendo una película. Hace unos días me senté a ver una. Pronto me di cuenta de que no me interesaba demasiado. No la terminé, pero un detalle insignificante de la trama encendió la alarma. Enseguida pensé: “Y si…”. Llevo varios días pensando en eso. Lo que se me ocurrió puede servir para un cuento, para una novela breve, para sustentar la trama de la novela que estoy escribiendo o para escribir otra novela que aparque o quien sabe si entierre la escritura de esta. No me preocupa. La sirena sigue sonando a ratos dentro de mi cabeza. Ahora toca darle vueltas a la idea, volar sin motor. Porque esa es otra de las cosas que he aprendido con los años, en la escrit...