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Mostrando entradas de octubre, 2000

Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Justicia poética

Para un escritor que empieza o que cuenta con la ambición utópica, aunque también legítima y descabellada, de poder vivir, o al menos comer, de las letras, vender cinco mil o sólo dos mil ejemplares de su primer libro puede resultarle tan increíble y azaroso como cuando uno ve por televisión o lee en los periódicos las noticias acerca de esas gentes afortunadas sobre las que recae el Gordo de Navidad. Publicar, y por supuesto vender libros, aunque difícil, no es imposible: aparte del talento, o como quiera llamársele , se necesitan buenas dosis de paciencia, de trabajo, de años de lecturas y de folios arrugados de pura desesperación en la papelera y una voluntad férrea, refractaria al desaliento. Me decía una vez un amigo escritor que lo verdaderamente difícil de escribir no era la escritura en sí misma, sino soportar a pulso las toneladas de frustración que la construcción agotadora de una historia supone. Yo creo que escribir es un placer, aunque algunos lo asumen como un oficio tor...