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Mostrando entradas de octubre, 2000

Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Justicia poética

Para un escritor que empieza o que cuenta con la ambición utópica, aunque también legítima y descabellada, de poder vivir, o al menos comer, de las letras, vender cinco mil o sólo dos mil ejemplares de su primer libro puede resultarle tan increíble y azaroso como cuando uno ve por televisión o lee en los periódicos las noticias acerca de esas gentes afortunadas sobre las que recae el Gordo de Navidad. Publicar, y por supuesto vender libros, aunque difícil, no es imposible: aparte del talento, o como quiera llamársele , se necesitan buenas dosis de paciencia, de trabajo, de años de lecturas y de folios arrugados de pura desesperación en la papelera y una voluntad férrea, refractaria al desaliento. Me decía una vez un amigo escritor que lo verdaderamente difícil de escribir no era la escritura en sí misma, sino soportar a pulso las toneladas de frustración que la construcción agotadora de una historia supone. Yo creo que escribir es un placer, aunque algunos lo asumen como un oficio tor...