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Mostrando entradas de noviembre, 2025

Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

¿Con mi dinero pago?

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Necesitaba un par de buenos almohadones. El insomnio vuelve a asomarse, tantos años después. Resulta asumible cuando estás al timón en mitad de la tormenta y adivinas las grietas en la cubierta. Los he comprado, con sus fundas correspondientes. Antes fui al supermercado, y de camino a la tienda he parado a encargar un protector de pantalla para mi nueva tableta, apenas tiene unos días y me apetece mucho dibujar con ella. Todo a golpe de tarjeta, clinc, clinc, con el móvil. Resulta agradable el cosquilleo de la vibración en la palma de la mano. He usado el verbo necesitar, pero miento. O no digo toda la verdad, como si no fuera lo mismo. Los quería, me apetecía, me venían bien o deseaba consumir, simplemente. Al cabo, soy humano. Con mi dinero pago. Suelo citar a Machado, como un cultureta pedante, cuando hablo de esto. Para mis adentros me justifico tontamente con que ya aprieta demasiado la vida como para privarme. Y estos días están siendo difíciles. El timón, la tormenta y las griet...