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Mostrando entradas de noviembre, 2025

Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

¿Con mi dinero pago?

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Necesitaba un par de buenos almohadones. El insomnio vuelve a asomarse, tantos años después. Resulta asumible cuando estás al timón en mitad de la tormenta y adivinas las grietas en la cubierta. Los he comprado, con sus fundas correspondientes. Antes fui al supermercado, y de camino a la tienda he parado a encargar un protector de pantalla para mi nueva tableta, apenas tiene unos días y me apetece mucho dibujar con ella. Todo a golpe de tarjeta, clinc, clinc, con el móvil. Resulta agradable el cosquilleo de la vibración en la palma de la mano. He usado el verbo necesitar, pero miento. O no digo toda la verdad, como si no fuera lo mismo. Los quería, me apetecía, me venían bien o deseaba consumir, simplemente. Al cabo, soy humano. Con mi dinero pago. Suelo citar a Machado, como un cultureta pedante, cuando hablo de esto. Para mis adentros me justifico tontamente con que ya aprieta demasiado la vida como para privarme. Y estos días están siendo difíciles. El timón, la tormenta y las griet...