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Mostrando entradas de enero, 2006

Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

La que te espera, Leonor

Lo confieso, Cristóbal, y la verdad es que no tendría que darme ninguna vergüenza hacerlo, pero es la verdad: de vez en cuando me quedo mirando embobado esos programas de cotilleo de la tele, que ahora se llaman del corazón, o quieren llamarlos también de información general, me parece. Los eufemismos sirven también para tapar verdades innombrables, pero bueno, no es ésa la cuestión de la quiero hablar hoy. Decía que algunas veces uno no puede sustraerse a la información del corazón, aunque no quiera, y por más que me gustaría no saber quiénes son Antonio David y Rociíto, Belén Esteban y su maromo de turno o los eximios hermanos Matamoros, por desgracia creo que hasta los reconocería por la calle si me los cruzase. Pero bueno, Cristóbal, que ya no me desvío más: hoy voy a hablar de Leonor. Porque, sí, he visto las imágenes de su bautizo, y que nadie me arrugue el ceño si la llamo Leonor a secas, sin el doña delante o los santos detrás. El caso es que la veía ahí, tan pequeñita, tan tra...

El pronunciamiento

Te lo vuelvo a decir, Cristóbal, y tal vez a estas alturas te va a sonar a cachondeo, pero te doy mi palabra que quiero hablar un día de la Ley Antitabaco . Pero es que no me dejan, fíjate: la se-mana pasada se me cruzaron los cables al enterarme de las protestas de unos y otros por la conme moración de la toma de Granada, y el viernes pasado, hay que ver qué casualidad, el mismo día que yo estaba aquí contándoles a los oyentes lo que pensaba, un general nos transmitía a todos el malestar que el Estatuto de Cataluña estaba causando entre los militares. Y mira, Cristóbal, te diré, aunque te suene a cachondeo, que hay cosas que uno debe tragárselas aunque le pongan un micrófono delante el mismísimo Día de los Inocentes. Sobre todo si se lleva uniforme y se es, según tengo entendido el segundo o el tercero en el escalafón por debajo del ministro de Defensa. Y ya ha empezado la dema gogia , como has visto, a tirarse piedras: los que dicen que el general tiene razón y los que aseguran qu...

Xenofobia y gilipolleces varias

  Pues sí, Cristóbal, te doy mi palabra de que yo no tenía intención de comenzar esta nueva sección, La separata, hasta el próximo viernes, viernes 13, por cierto; y que la razón de que esté ahora aquí contigo, contándote lo que me sacude por dentro no es porque mi ánimo sea proclive a la superstición, todo lo contrario: me encantan los viernes y 13, y los martes y 13, y me gusta pasar por debajo de las escaleras de las obras, y hasta los gatos negros me alegran el día. Incluso vestiría de amarillo en días señalados si ese color, el amarillo, se encontrase entre mis favoritos, que por suerte o por desgracia no lo está. Qué le vamos a hacer. El caso es que iba a empezar a castigar a los oyen-tes de Protagonistas con mis opiniones a partir de la semana que viene: iba a hablar de la Ley Antita baco que yo, que no soy fumador, no acabo de entender, ni de compartir. Pero bueno, tiempo tendre mos de hablar de eso y de mucho más. La razón de que esté ahora aquí sentado diciendo lo que pien...