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Mostrando entradas de diciembre, 2018

Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Buenas cartas, malas cartas

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Ni siquiera conocía su nombre, pero sabía que si no lo encontraba se convertiría en una culpa que se queda a vivir contigo para siempre, esas que, los que tenemos una memoria demasiado buena, no podemos arrinconar, más bien al contrario, cuanto más lo intentas salen a la superficie para recordarte, una y otra vez, lo imbécil que fuiste o lo fácil que hubiera sido hacer las cosas bien. El centro de Madrid está lleno de mendigos, sobre todo cuando se encienden las luces del esqueleto de abeto en la Puerta del Sol y un hormiguero de gente circula desde Callao hasta la calle Mayor, los vendedores de lotería cantan los números de Doña Manolita y las sirenas de policía aúllan un rato sí y un rato también para abrirse paso entre la multitud. Una de esas mañanas, bien temprano, a esas horas en las que todavía se puede caminar por el centro de Madrid en vísperas de Navidad, vi al mendigo en la acera. Supongo que me fijé en él porque había un perro a su lado. Me conmueven por igual esos pe...