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Mostrando entradas de diciembre, 2018

Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Buenas cartas, malas cartas

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Ni siquiera conocía su nombre, pero sabía que si no lo encontraba se convertiría en una culpa que se queda a vivir contigo para siempre, esas que, los que tenemos una memoria demasiado buena, no podemos arrinconar, más bien al contrario, cuanto más lo intentas salen a la superficie para recordarte, una y otra vez, lo imbécil que fuiste o lo fácil que hubiera sido hacer las cosas bien. El centro de Madrid está lleno de mendigos, sobre todo cuando se encienden las luces del esqueleto de abeto en la Puerta del Sol y un hormiguero de gente circula desde Callao hasta la calle Mayor, los vendedores de lotería cantan los números de Doña Manolita y las sirenas de policía aúllan un rato sí y un rato también para abrirse paso entre la multitud. Una de esas mañanas, bien temprano, a esas horas en las que todavía se puede caminar por el centro de Madrid en vísperas de Navidad, vi al mendigo en la acera. Supongo que me fijé en él porque había un perro a su lado. Me conmueven por igual esos pe...