Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2001

Oye, chaval

Imagen
A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Miedo

Miedo Decía Maurois que el miedo es el más peligroso de los sentimientos colectivos. Pero hay muchos tipos de miedo y, alguno de ellos, cuando es el resultado de la suma de los miedos de mucha gente, se convierte en algo más aterrador incluso que el hecho que ha provocado el temor de aquéllos. No es lo mismo el miedo a la oscuridad, por ejemplo, que el miedo a lo que nos resulta desconocido o simplemente diferente. Por más que lo pienso no se me ocurre nada malo en pensar que pueda haber mucha gente con miedo a la falta de luz: que millones de personas sientan terror de quedarse a oscuras no es malo para nadie salvo para ellos mismos, y no se hacen manifestaciones, se cortan carreteras o incluso se esgrime un bate de béisbol por ello. Aunque ya han pasado un par de años nadie ha olvidado el miedo colectivo que causó aquellos lamentables sucesos en El Ejido , donde unos desalmados con bates de béisbol, escopetas de aire comprimido y pasamontañas , mancillaban el buen nombre de sus veci...

Los archivos secretos

Los archivos secretos A veces se alegra uno del presente cuando mira al pasado: España ha cambiado mucho en los últimos veinte años, casi siempre para mejor. La gente es más culta, más alta, más preparada, se gasta el dinero en los gimnasios y en las vacaciones, y conducir un Mercedes se ha convertido en un acto tan usual que ya no es un signo de distinción ir al volante de un coche de importación con la estrella enhiesta sobre el capó. Después de Franco, la UCD , luego el PSOE y ahora el PP . Dicen los entendidos que se ha completado la Transición. Pero a veces se entera uno de cosas que le hacen dudar de si sólo ha cambiado la forma y por desgracia —o porque no puede ser de otra manera— en los españoles sigue habitando el mismo espíritu de antaño. Me refiero a nuestros males endémicos, los de toda la vida: la envidia, el cotilleo, la afición a meter las narices en los asuntos de los demás. Un hecho que hubiera pasado inadvertido —y que se hubiese tomado como lo más natural— hace cua...