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Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Firmas en la Feria del Libro de Sevilla

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Amigos, el viernes 30 de mayo estaré firmando ejemplares de mis libros en la Feria del Libro de Sevilla. Éstas son las coordenadas: -De 20 a 21 h en la caseta de Casa del Libro. -De 21 a 22 h en la caseta de Repiso Pues eso, si queréis acompañarme, por allí andaré www.twitter.com/aperezdominguez www.facebook.com/perezdominguezandres1

Ocho apellidos vascos

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Hasta el otro día yo era uno de los pocos españoles que no había visto todavía la que parece ser la película del año , o de la década: Ocho apellidos vascos . Mucha gente me hablaba de ella, pero me resistía a verla porque abomino de los tópicos , pero este fin de semana no me he podido resistir a la tentación, y reconozco mi error por no haber caído antes, por ser tan torpe para pensar que los tópicos no se pueden usar de una forma elegante e inteligente. No cuento lo que me he reído, porque decir Ocho apellidos vascos y carcajadas en la misma frase sería una redundancia, sino lo que uno descubre cuando escarba un poco en los gags, en lo que significan sobre las diferencias que nos separan, no sólo a los vascos y a los andaluces, sino a los catalanes y a los extremeños, a los asturianos de los aragoneses. A todos, vaya. España es diferente , dicen en el extranjero, pero también es muy diferente por dentro. Yo me suelo poner muy serio cuando de Despeñaperros para arriba alguie...

El momento mágico

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A muchos escritores el momento que más les gusta de la creación de una novela es el principio, cuando todo es posible y el agotamiento y el bloqueo ni siquiera son sombras amenazadoras que con suerte no aparecerán durante la travesía. Otros obtienen la mayor recompensa al escribir la palabra fin, y luego estiran las piernas y encienden un pitillo, si fuman, o se toman una copa. Yo no sé fumar y apenas tomo alguna copa de vez en cuando, casi siempre por compromiso, pero no por ese motivo mi momento preferido de la escritura de una novela es otro : aunque me afecta la misma excitación que a cualquier escritor al comenzarla o imaginarla y puedo decir que no hay muchas cosas más placenteras que el zumbido de la impresora escupiendo el mazo de folios de tu novela terminada, hay un momento aún más especial para mí, y es cuando estás a punto de acabarla. No acostumbro a dar a leer a nadie lo que he escrito hasta que he pergeñado varios borradores, ni siquiera hablo de la trama hasta que ...

Me gusta el fútbol

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De niño apenas jugué al fútbol . No me gustaba o no me interesaba. Las dos cosas, seguramente. A lo mejor era porque el fútbol era lo único a lo que se jugaba en el recreo y la única actividad por la que te podía valorar el profesor de gimnasia, el tema de convers ación preferido de muchos compañeros de clase. De un partido dependía el aprobado, el notable o el suspenso. El fútbol de cuando era niño lo recuerdo como una obligación . Ni entonces me gustaban ni ahora me gustan las imposiciones. Quizá por rebeldía infantil nunca tuve interés en aprender los nombres de los jugadores ni en recitar las alineaciones del Sevilla, del Betis, del Real Madrid o del Barcelona, ni me proporcionaba la menor emoción enterarme de quién había ganado la liga. Sólo recuerdo haberme interesado entonces por los mundiales, y el primero que consigo ubicar en mi memoria es el que se jugó en España en 1982. A partir de aquél ya los recuerdo todos. De niño había ido algunas veces con mi padre al campo del ...
@aperezdominguez Parece q fue ayer cuando empezaste a ilusionarnos con tus libros, ya se ha convertido en una pasión. pic.twitter.com/Fk2WMMoOZf — ALC (@dicraneo) Mayo 11, 2013
Trabajar durante toda la Semana Santa tiene su recompensa: 502 páginas, hoy, de mi nueva novela ;-) pic.twitter.com/dEYQihocdt — Pérez Domínguez (@aperezdominguez) abril 18, 2014

Premio Max Aub (en diferido) I

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Alguna vez lo he contado. Durante mucho tiempo fui un escritor clandestino . Sólo tres o cuatro personas muy queridas sabían de mi afición a juntar letras. Ya había ganado algunos premios y me habían publicado algunos cuentos en voluntariosas ediciones artesanales, pero ser escritor, que alguien me llamara escritor, se me antojaba demasiado grande. Se me sigue antojando. Fue un lunes, a finales de mayo, a última hora de la mañana. Lo recuerdo perfectamente. Al otro lado de la línea, el director de la fundación Max Aub, circunspecto, me comunicaba mi condición de ganador del premio que convocaban . Ojos tristes , se llamaba aquel relato. Me hace ilusión que, quince años después de haberlo escrito, todavía algunos lectores me conozcan sólo por ese texto que había terminado seis meses antes de recibir aquella llamada del director de la fundación Max Aub. Antes de aquel día ya me habían hecho alguna entrevista, pero nunca había ido el fotógrafo de un periódico importante a mi cas...