Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Las hordas españolas

No te vayas a creer que se me ha puesto en rojo el cuentarevoluciones del sentimiento patriótico porque antesdeayer celabramos el día de Andalucía, Cristóbal, que va. Con tantos conceptos, ya sabes: que si patria, nación o realidad nacional, si te digo la verdad, ya empiezo a estar un poco harto del asunto. Al menos yo, lo que tengo claro, Cristóbal, es que soy español, vamos, eso es lo que dice mi DNI. Y sin que el fervor patriótico me quite el sueño, querido amigo, hoy le voy a cantar las cuarenta, o las que hagan falta, al presidente de los gabachos, o sea, de los franceses, al señor Chirac, que hace pocos días se mostraba muy orgulloso de no haber participado en los fastos del 92 porque a él la conquista de América por parte de nuestros aguerridos ancestros le parece de lo más brutal que se ha visto en los últimos quinientos años, por lo menos. Si me dejaras tiempo, Cristóbal, me podría llevar un rato de aquí hablando de la Historia, de las circunstancias tan diferentes en las que vivían unos desharrapados recién salidos de la edad media, ya sabes, nuestros tatarabuelos que se fueron con una mano delante y otra detrás a conquistar el mundo. En el siglo XV, en el XVI, en el XVII, incluso en el XVIII, antes del fitro de la Ilustración, la vida tenía, como sabes, querido amigo, muy poco valor. Y, hombre, para ser honestos, los franceses también hicieron de las suyas en América, aunque tal vez no tanto como les hubiera gustado. Qué le vamos a hacer. A cada uno le toca su momento.
 ero bueno, es posible que al señor Chirac los españoles le caigamos gordos históricamente. A mí sin embargo Francia me parece un país con cosas muy apreciables fíjate, a pesar de que hace dos siglos Napoleón, cuando puso Europa patas arriba, también cruzó los Pirineos para meternos a los español que éramos tan brutos, esa libertad, igualdad y fraternidad que estaba tan de moda entonces, más o menos lo mismo que quieren hacer los americanos en Irak, y con idéntico resultado. Lo que pasa es que en 1808 todavía no existía la CNN, pero bueno, el que quiera saber, que mire los cuadros de Goya.
 

 © Andrés Pérez Domínguez, febrero de 2007

Emitido en Punto Radio el 2 de marzo de 2007

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