Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Las dos Españas

Cristóbal, no sé si viste a nuestro presidente, a Rodríguez Zapatero, el otro día, sonriendo del brazo de Emilio Botín, el banquero. Los dos trajeados y muy contentos, porque a Zapatero le pasa lo mismo que Aznar, aunque no lo diga de la misma manera: que piensa que España, a pesar de todo, va tan bien que no entiende por qué la gente se queja tanto. Será por vicio, supondrá nuestro presidente. Y es que las familias españolas, Cristóbal, según nuestro presidente, no van a tener ningún problema en afrontar la subida del euribor porque nuestro nivel de renta es, ya te digo, según nuestro presiden-te, cada vez mayor y no lo vamos a notar. Y yo, Cristóbal, no sé muy bien a qué España se refiere Zapatero, tal vez a una España virtual, o a un país que se llama igual que el mío pero habita en una realidad paralela, en otra dimensión, como en esas novelas de ciencia ficción que me gustan tanto. La misma España, será, supongo, en la que los cafés cuestan ochenta céntimos.
 Y aturdido estaba porque no me entero de nada, Cristóbal. Menos mal que en el mismo telediario en el que Zapatero y el banquero Botín enseñaban sus sonrisas profidén sacaron unas imágenes de Barbate, querido amigo, después del naufragio. A mí esta España me resulta más reconocible, Cristóbal, qué quieres que te diga: gente con la mirada endurecida por el trabajo en el mar, la barba áspera y el ceño fruncido. Gente triste por lo que le ha sucedido a sus paisanos y que, en la misma pantalla donde acabo de ver a Zapatero y a Botín, cuenta que no ganan más de 120 euros a la semana. 120 euros a la semana, Cristóbal, para mantener a una familia. Me da la sensación de que no hemos avanzado nada. Ya lo dijo don Antonio Machado hace setenta años, pero no ha cambiado nada: sigue habiendo dos Españas, la que va muy bien, la que juega la Champion League de la economía y se retrata junto a banqueros y la que lucha desesperada-mente por no hundirse en el fango.

 © Andrés Pérez Domínguez, septiembre de 2007

Emitido en Punto Radio el 14 de septiembre de 2007


Comentarios

Maribel ha dicho que…
Interesante autor

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